El vino de Rioja ha cerrado agosto con un movimiento empresarial que tiene tanto de económico como de simbólico. La firma Félix Solís Avantis, con sede en Valdepeñas, acaba de ampliar su presencia en la Denominación de Origen Calificada Rioja llevándose tres nombres que forman parte de la historia del norte de España. Hablamos de Federico Paternina, Lagunilla y Rioja Santiago, enseñas que muchos aficionados reconocerán al primer vistazo. Y no es una compra cualquiera, porque detrás hay un proceso concursal largo y bastante enredado.
Qué se ha llevado exactamente Félix Solís
La propia compañía adelantó la noticia esta semana. Con esta operación suma a su catálogo tres referentes históricos de la región, marcas cuyos orígenes se remontan a finales del XIX o a principios del XX y que han comercializado algunos de los caldos más populares de la zona, como el conocido Banda Azul. No es poca cosa. La firma castellanomanchega ya contaba en la denominación riojana con referencias como Castilla de Albai y Arnegui, así que refuerza un portfolio que ya tenía peso.
Y las cifras de antigüedad impresionan. La historia de Paternina arranca a finales del XIX en Ollauri, aunque en 1922 se amplió con una gran bodega en Haro. Rioja Santiago se puso en marcha en 1870 y Lagunilla, todavía antes, en 1855. Empresas pioneras, emblemáticas, con un recorrido que difícilmente se improvisa. “Pondremos al servicio de estas firmas centenarias nuestra experiencia y visión internacional para proyectar su legado hacia el futuro”, aseguró Félix Solís, un nombre clave de la industria vinícola española aunque de raíces mucho más recientes, allá por los años 50, y situado a cientos de kilómetros de La Rioja, en Valdepeñas, provincia de Ciudad Real.
Una subasta pública detrás de todo
Aquí está lo interesante. Estas marcas riojanas no han cambiado de manos porque sí, sino como fruto de un complejo procedimiento concursal que afectaba a sus antiguas matrices: United Wineries Estates SA, Unite Wineries SA y Marqués de la Concordia Family of Wines SL. Todo pasó por una subasta pública gestionada por International Auction Group. Al anunciar la operación, la firma ya insistía en que quien pujara no solo se quedaba una cartera de bodegas, sino algo más valioso: marcas reconocibles, con historia y prestigio. “Establecerse o expandir la cuota de mercado en el sector vitivinícola requiere años”, argumentaban desde IAG.
El proceso se celebró a finales de junio y constó de seis lotes. Federico Paternina salía a 600.000 euros, Lagunilla a 300.000, Marqués de la Concordia a 100.000, Rioja Santiago a 40.000 y un quinto grupo con el resto de marcas sin especificar, a 25.000 euros. Los responsables añadieron una sexta opción que permitía llevarse todas las enseñas con un precio mínimo de 950.000 euros. Se calcula que el valor del portfolio rondaba los 18,5 millones y que buena parte de esa cifra, más del 40 por ciento, se genera a través del mercado internacional.
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Imagen: xataka.com
