El dueño de Snapchat tiene nombre y apellido, y su historia es de esas que empiezan entre risas ajenas y terminan rechazando cheques de miles de millones. Hablamos de Evan Spiegel, el joven que apostó por lo contrario a lo que hacían todos: mensajes que desaparecen en lugar de quedar grabados para siempre. Así nació Snapchat, una aplicación que rompió los moldes y que hoy sigue siendo territorio de los más jóvenes.
La trama es casi de manual. Una idea que al principio parecía una tontería, de la que muchos se burlaron, acabó transformándose en un imperio. Detrás estaba la visión de alguien que supo captar el deseo de privacidad y espontaneidad de una generación harta de la perfección impostada de otras redes.
El cerebro detrás de la magia
Evan Thomas Spiegel nació en Los Ángeles, California, en una familia acomodada, hijo de dos abogados. Creció en Pacific Palisades y estudió en la Crossroads School de Santa Mónica antes de matricularse en Diseño de Producto en la Universidad de Stanford. Durante esos años no se quedó quieto: pasó por otras escuelas de arte, fue becario en Red Bull e incluso trabajó en proyectos de biomedicina en Sudáfrica.
Fue en Stanford donde, en abril de 2011, propuso la idea de una app con mensajes que se esfumaban. Sus compañeros se rieron, pero él siguió adelante junto a Bobby Murphy y Reggie Brown. El prototipo se llamó al principio Picaboo. Lo que empezó como un proyecto de clase se convirtió en un fenómeno tan grande que, a finales de 2012, ya tenía un millón de usuarios diarios. Spiegel dejó los estudios justo antes de graduarse para dedicarse al negocio a tiempo completo.
De Picaboo a un gigante tecnológico
La esencia de la app es la mensajería efímera. Aquí el emisor decide cuánto tiempo puede verse la imagen, normalmente entre 1 y 10 segundos, antes de que el contenido se borre. Eso enamoró a los millennials y a la Generación Z. A esto se sumaron las Historias, la realidad aumentada con sus filtros faciales, el Snap Map para localizar amigos y Snapcash para enviar dinero.
El crecimiento fue tan brutal que Mark Zuckerberg intentó comprar la compañía en 2013 por unos 2.750 millones de euros. Spiegel dijo que no, convencido de que su proyecto valía mucho más. Acertó: Snap Inc. salió a bolsa en 2017 con una valoración astronómica.
Después llegaron las Spectacles, unas gafas con cámara, y más tarde el modelo de suscripción Snapchat Plus. La fortuna de Spiegel ronda los 2.500 millones de euros según Forbes. Está casado con la exmodelo Miranda Kerr, con quien tiene tres hijos, y en 2018 obtuvo la nacionalidad francesa como extranjero emérito. Aunque Instagram y TikTok copiaron sus funciones estrella, la app conserva cientos de millones de usuarios fieles y sigue siendo referente en comunicación visual.
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Imagen: androidayuda.com
