Cualquiera que haya visto de cerca el tráfico japonés se habrá topado con un trébol de cuatro hojas pegado en la carrocería de algún coche, y no, no es una decoración ni un amuleto de la suerte. Es un distintivo obligatorio para las personas mayores al volante, y detrás hay una historia bastante curiosa que mezcla seguridad vial, demografía y hasta un poco de sensibilidad social.
En España existe la clásica ‘L’ para señalar a quien acaba de sacarse el carné. Japón va un paso más allá y no se queda solo con los novatos. Allí también hay una marca pensada para quienes llevan medio siglo conduciendo. El nombre del distintivo es Kōreisha, y básicamente sirve para avisar al resto de conductores de que quien va en ese coche es una persona de edad avanzada. La lógica es sencilla. Con los años el tiempo de reacción y la visión ya no responden igual, así que la pegatina funciona como un recordatorio para que los demás tengan algo de paciencia.
Quién debe llevarlo y por qué cambió el diseño
A los conductores de 70 años o más se les recomienda mostrar el distintivo si creen que su edad puede afectar a la conducción. Pero a partir de los 75 deja de ser una sugerencia y pasa a ser una obligación. La ley vial japonesa exige colocar la marca tanto en la parte delantera como en la trasera del vehículo.
El detalle interesante está en su historia visual. Cuando el sistema arrancó en 1997, el distintivo era una especie de gota naranja y amarilla que representaba una hoja de arce a punto de caer. El problema es evidente. Una hoja marchita cayendo del árbol no es precisamente el mejor símbolo para hablar de envejecimiento, y muchos empezaron a llamarlo de forma despectiva la marca de la “hoja seca”. En 2011 lo rediseñaron por completo y llegó el actual trébol de cuatro hojas, mucho más optimista. Además no es solo una advertencia, porque los coches que lo llevan pueden usar plazas de aparcamiento reservadas para conductores mayores.
Para los que empiezan existe el equivalente, el distintivo shoshinsha, verde y amarillo, conocido también como “hoja joven”. Se lleva durante el primer año al volante, igual que la ‘L’.
Un país que envejece también en la carretera
El motivo de fondo tiene que ver con la demografía. Según el Foro Económico Mundial, la Agencia Nacional de Policía de Japón pasó de registrar unos 7,89 millones de conductores de 65 años o más en 2003 a 19,84 millones en 2023. Es decir, 2,5 veces más gente mayor circulando.
Y la pegatina no viene sola. Los conductores de 70 años o más deben hacer un curso de seguridad vial al renovar el permiso, y a partir de los 75 se enfrentan además a un psicotécnico y a una prueba práctica. Si el psicotécnico detecta posibles signos de demencia, la evaluación médica pasa a ser obligatoria, y un diagnóstico confirmado impide renovar el carné. Desde 2022, quienes tienen 75 años o más y un historial con alguna de las 11 infracciones específicas de tráfico deben repetir el examen de conducción completo.
Fuera de Japón la cosa cambia de sentido. Muchos usan esta pegatinita como guiño para presumir de que su coche es antiguo, y hasta los aficionados al drifting la llevan como una especie de insignia de experiencia al volante.
Fuente
Imagen: xataka.com
