Un frente frío se está acercando a toda velocidad al noroeste peninsular y promete cerrar agosto con lluvias intensas, mucho viento, frío y hasta granizo. La cosa empezó ya la noche del domingo, cuando el norte de Lugo se quedó a oscuras. Semáforos apagados, alumbrado por los suelos y los daños “máis importantes que recordan” en la zona. Los números, curiosamente, engañan un poco. Las estaciones recogieron ocho litros por metro cuadrado en apenas media hora, pero junto a esa agua llegaron 2.168 descargas eléctricas sobre toda la región. Sería solo una anécdota si no fuera el aperitivo de lo que viene ahora.
El norte tenía sed y por fin llega el agua
Galicia lleva semanas preocupada por el agua. Poco a poco los periódicos se fueron llenando de titulares sobre la sequía que golpea más al norte que al sur, y la Xunta ya empezó a hablar de construir más pantanos. Agosto siempre ha sido un mes complicado, eso no es nuevo. Pero desde las lluvias generalizadas de principios de año, el agua parecía resistirse a visitar el cuadrante noroeste como suele hacerlo. La buena noticia es que, con algo de suerte, eso se ha terminado. La mala es que todo lo demás puede ponerse feo.
Un centro de bajas presiones nos irá mandando frentes y líneas de inestabilidad durante toda la semana. Este miércoles, un frente frío muy rápido llenó Galicia de avisos amarillos. Los acumulados que se esperan superan los 40 litros en 12 horas, con alta probabilidad de granizo. Es mucho, que nadie se confunda. En buena parte de la comunidad la media histórica mensual ronda esa cifra. Pero será el jueves y el viernes cuando la cosa se ponga seria de verdad.
Aire polar, viento a más de 100 y un suelo que no aguanta
Aún hay ciertas discrepancias entre los modelos, pero está claro que las precipitaciones se irán extendiendo de forma irregular por toda Galicia, el centro y el oeste de Asturias, León, Zamora, Salamanca y hasta Cáceres. Doce horas de lluvias fuertes en zonas que, salvo sorpresa, no podrán aprovecharlas demasiado.
Una masa de aire polar marítimo llegará a la península. Los modelos hablan de descensos de temperaturas muy por debajo de lo normal para finales de agosto. Habrá máximas de 27 ºC en Murcia y mínimas de 6 en León. También toca prepararse para el viento. Desde rachas de 70 u 80 km/h en el oeste gallego, el interior del País Vasco y Castilla y León, hasta más de 100 km/h en puntos expuestos de la Cordillera Cantábrica y el Pirineo.
Y luego está el problema del suelo. Porque el terreno está muy tocado. No solo por las hectáreas quemadas este verano, que provocarán una marea de cenizas, barro y turbidez capaz de contaminar pantanos y acuíferos. Hablo también de simple suelo seco. Cuarenta litros de agua en una hora sobre un terreno que lleva sin ver el agua desde junio son sinónimo de escorrentía. Lloverá mucho, lloverá tarde y lloverá mal.
Fuente
Imagen: xataka.com
