Cuántos GB gastas realmente al mes: probablemente muchos menos de los que aparecen en tu contrato. Y esa es la trampa silenciosa en la que caen millones de usuarios. En el afán de tener lo máximo posible, terminamos pagando tarifas de telecomunicaciones muy por encima de nuestras necesidades reales. Pasa con la fibra óptica y pasa, sobre todo, con el móvil.
El consumo real frente a lo contratado sorprende a cualquiera
Cuando el operador sube la cantidad de datos sin encarecer el precio, o cuando se hace una portabilidad a una compañía más generosa, uno siente que ha ganado algo. Pero lo más probable es que jamás se llegue a consumir todo lo incluido en la tarifa. El ejemplo es claro. Una tarifa de Simyo con 75 GB y llamadas ilimitadas por apenas 3 euros al mes. Mirando la app, hasta el 25 de agosto y con un uso extraordinario por pasar tardes enteras fuera de casa sin WiFi, el consumo fue de 7,53 GB de los 75 GB disponibles. Es decir, un 10% del total. De las llamadas ilimitadas, solo 46 minutos usados.
Y no es un caso aislado. Al pedir a familiares y amigos que enseñaran su consumo frente a lo contratado, ninguno se acercó siquiera al umbral de peligro ni tuvo que recurrir a un bono extra. La muestra no es del 100% de los usuarios, claro, pero refleja bastante bien la situación.
Por qué las tarifas limitadas ya no tienen sentido
Viendo estos números, es inevitable pensar que los operadores podrían ofrecer directamente tarifas ilimitadas de datos sin salir perjudicados. Si dan 75 GB y el cliente se queda en el 10%, bien podrían ofrecer una ilimitada y mejorar la percepción de marca. La clave estaría en delimitar bien las políticas de uso razonable, que todas las tarifas ilimitadas tienen. Si no lo hacen es porque necesitan segmentar a sus clientes. Una única tarifa a precio medio les haría perder margen con quienes pagan por lo mejor y también con quienes buscan lo más barato. Estrategia económica y psicología del consumidor en la misma jugada. Lo que venden, al final, es la tranquilidad de no quedarse sin gigas ningún mes.
Hay aspectos más importantes que la cantidad de datos. El roaming dentro de la UE, poder compartir o acumular los datos sobrantes, la posibilidad de hacer tethering cuando se trabaja fuera de casa, y sobre todo la velocidad que ofrece el operador, que pesa mucho más que la cantidad incluida.
Con la fibra óptica sí se ha tomado alguna medida. Tras años con 1 Gbps contratado, la bajada a una tarifa de 500 MB bastante más barata no se ha notado en el día a día. Saber cuánta velocidad se necesita realmente ayuda a elegir mejor y a ahorrar unos cuantos euros al mes.
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Imagen: xatakamovil.com
