Pon a punto tu PC antes de la vuelta al cole: guía completa de mantenimiento

by Tecnoandroid
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Poner a punto tu PC es una de esas tareas que solemos aplazar hasta que ya es demasiado tarde, y la verdad es que hacerlo cada cierto tiempo evita muchos problemas y alarga bastante la vida del equipo. Ahora que el verano va cerrando y toca retomar la rutina de trabajo o de estudio, ese momento de vuelta al cole es perfecto para dedicarle un rato. El ordenador es una herramienta básica, tanto para currar como para el ocio, pero como cualquier aparato electrónico necesita mantenimiento regular. Y ese esfuerzo se paga solo en eficiencia, rendimiento, seguridad y experiencia de uso.

A continuación repasamos las tareas principales, tanto de software como de hardware, sin olvidar la limpieza externa e interna. El foco está en Windows, pero casi todo vale igual para Linux y para Mac.

Software al día y datos protegidos

El sistema operativo es la base de todo, así que conviene tenerlo con la compilación estable más reciente o, como mínimo, con los últimos parches de seguridad instalados. Con versiones antiguas el riesgo de ataque a través de vulnerabilidades sin corregir sube muchísimo. En los equipos de Microsoft el trabajo lo hace Windows Update, aunque también existe el Catálogo de Microsoft Update para instalar parches concretos de forma manual.

Toca revisar la seguridad. Escanea el equipo con tu antivirus e incluye discos externos y pendrives, que suelen ser una vía de infección bastante común. Para el malware más persistente, ese que se esconde en el sistema, lo mejor son las soluciones Live CD o USB, los llamados antivirus de rescate. Funcionan sin cargar el sistema instalado, así que no penalizan el rendimiento y se adelantan a los virus antes de que lleguen a memoria. Y ya que estás, cambia las contraseñas. Los informes lo dicen año tras año, las más usadas siguen siendo un regalo para los ciberdelincuentes.

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Las copias de seguridad son otro punto que nadie debería saltarse. Un equipo puede fallar en cualquier momento, ya sea por un problema de hardware, del software o por un ransomware que bloquee el acceso a tus archivos. El sistema, las aplicaciones e incluso el hardware se recuperan, pero los datos no. Mejor empezar la parada técnica por aquí.

Hardware, limpieza y algún cambio

Igual de importante que actualizar el sistema es hacerlo con las aplicaciones y los controladores. Las versiones nuevas suelen dar más rendimiento y estabilidad, y cierran puertas al malware. Ojo especialmente con navegadores, extensiones, suites de ofimática o veteranos como Java y el Flash de Adobe, atacado durante dos décadas y que todavía anda suelto por ahí. Con los drivers pasa algo parecido, sobre todo con las tarjetas gráficas, que se actualizan casi para cada juego grande que sale.

Aprovecha también para eliminar programas que ya no usas y todo el bloatware que suelen meter Microsoft y los fabricantes. Ese software ocupa espacio, ralentiza el equipo y hasta afecta a la seguridad. Cualquier sistema incluye su función de desinstalación, y en Windows 10 u 11 se hace desde el panel de control o desde Configuración.

Si trabajas con portátil, cuida la batería. Es un componente fungible que se desgasta con cada ciclo de carga, pero hay hábitos que ayudan a conservar su capacidad más tiempo. Y activa la restauración del sistema de Windows, esa utilidad que guarda archivos y ajustes clave y te permite volver a un estado anterior cuando algo se tuerce tras instalar un driver o una aplicación problemática.

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Sobre la privacidad, al 100% es imposible en un entorno tan conectado, pero tampoco hay que ponérselo fácil a quien comercia con nuestros datos. La telemetría es práctica habitual en todos los grandes, Windows incluido. Windows 11 es algo más transparente que sus predecesores, aunque la recopilación sigue. Para más control existen herramientas de terceros como DoNotSpy11, gratuita y de código abierto.

Puede que llegue el momento de valorar una mejora de hardware. Montar un SSD o ampliar la RAM son cambios baratos, sencillos y con impacto inmediato. Y si Windows ya no da más de sí ni siquiera tras la puesta a punto, siempre puedes probar una distribución GNU/Linux.

Por último, la limpieza física. Chasis, pantalla, teclado y periféricos, con atención especial a la refrigeración. El polvo baja el rendimiento, tiene los ventiladores siempre girando y hasta puede apagar el equipo si sube demasiado la temperatura. Si te atreves, desmonta el sobremesa o el portátil, cambia la pasta térmica de la CPU, ordena el cableado o valora un sistema de refrigeración líquida. Todo esto es una gran inversión para evitarte dolores de cabeza y pérdida de tiempo y dinero más adelante.

Fuente
Imagen: muycomputer.com

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