iPhone Ultra promete ser uno de los lanzamientos más caros y ambiciosos de Apple, y todo apunta a que no solo dolerá comprarlo, sino también mantenerlo en pie. La compañía tiene fijado su gran evento para el 9 de septiembre y, según las filtraciones que circulan estos días, allí veremos por fin su primer plegable, con un precio que podría moverse entre los 1.850 y los 2.300 euros aproximadamente. El desembolso de entrada ya asusta. Pero hay otro número que empieza a rondar por ahí y que quizá asuste todavía más.
Una pantalla que puede salir carísima
Un especialista británico en reparación de dispositivos Apple ha puesto sobre la mesa una cifra que hace pensar. Ricky Panesar, fundador del servicio iCorrect, calcula que sustituir la pantalla interior del iPhone Ultra podría costar alrededor de 850 libras, unos 1.000 euros al cambio actual. Conviene aclararlo cuanto antes: no es una tarifa filtrada ni confirmada por la propia Apple, sino una estimación. Y aun así, es una cifra elevada incluso para los estándares de los plegables, una categoría donde las pantallas flexibles ya figuran entre las piezas más caras de reemplazar.
Para poner las cosas en contexto, cambiar la pantalla interior de algunos de los plegables más avanzados de Samsung sale bastante más barato, aunque tampoco regalado. Parte de la diferencia se explica porque Samsung fabrica sus propios paneles, mientras que Apple recurriría precisamente a Samsung Display para el suyo. Esa dependencia, sumada a lo novedoso del producto dentro del catálogo de la marca, podría traducirse en piezas más caras y una cadena de reparación todavía verde durante los primeros meses.
Un diseño complejo que complica cada arreglo
El aparato tampoco pinta sencillo por dentro. Las filtraciones hablan de un formato tipo libro con una pantalla plegable interior de unas 7,8 pulgadas y otra exterior cercana a las 5,5 pulgadas, además de una bisagra avanzada pensada para minimizar la famosa arruga del pliegue. Apple estaría empleando una estructura compleja y materiales como metal líquido en ciertos componentes de la bisagra, todo para ganar resistencia y que la pantalla quede lo más plana posible al abrirla.
Esa sofisticación está muy bien mientras el teléfono va como la seda, pero convierte cualquier arreglo en un rompecabezas. Un panel flexible no se cambia igual que la pantalla rígida de un iPhone normal, y buena parte del mecanismo depende de tolerancias milimétricas. A eso se añade que los talleres independientes aún no han podido trastear con el dispositivo, así que durante un tiempo habrá menos experiencia, menos piezas disponibles y menos alternativas fuera de la red oficial.
En este escenario, AppleCare+ podría acabar siendo casi una compra obligada para quien se anime con el iPhone Ultra. Panesar cree que Apple podría aplicar al plegable una tarifa por daño accidental claramente por encima de lo habitual, y menciona unas 100 libras por intervención, unos 118 euros, como posibilidad. También plantea que la compañía pueda retocar ciertas condiciones de cobertura en un producto con componentes tan caros. Otra vez, todo son estimaciones: Apple no ha anunciado ni el precio de AppleCare+ para este modelo ni cuánto cobrará por reparar la pantalla.
Y la pantalla no tiene por qué ser el único quebradero de cabeza. Se habla de que iPhone Ultra podría prescindir de Face ID y apostar por Touch ID integrado en el botón lateral, al estilo de algunos iPad. Un botón que combina sensor biométrico, electrónica y mecanismo físico suele ser más caro de sustituir que una pieza corriente, sobre todo dentro de un chasis plegable donde el espacio está exprimido al máximo y llegar a según qué componentes obliga a desmontar medio teléfono.
Apple juega, eso sí, con una carta a favor: llega al terreno plegable muchos años después que Samsung, Huawei, Honor, Google y compañía. Ha tenido tiempo de observar los fallos de las primeras generaciones y aprender de ellos. Pero eso no borra un detalle importante: para la marca seguirá siendo un dispositivo de primera generación. Ninguna prueba de laboratorio reproduce del todo años de aperturas y cierres, golpecitos, polvo, torsiones o la presión diaria dentro de un bolsillo.
Justo por eso el iPhone Ultra resulta tan atractivo como arriesgado si se mira el coste real de tenerlo. Todo apunta a que será uno de los teléfonos más avanzados de Apple, con un cuerpo muy fino, chip A20, una pantalla diseñada para disimular el pliegue y una bisagra especialmente cuidada. Cada una de esas innovaciones suma complejidad y, cuando algo falla, también coste. Si Apple lo presenta el 9 de septiembre, su precio de salida dará mucho de que hablar. La otra cifra, la de mantenerlo sano durante años, tardará algo más en conocerse. Y hasta que la marca publique sus tarifas oficiales, esas 850 libras hay que entenderlas como lo que son: una estimación, no una factura confirmada.
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Imagen: muycomputer.com
