Algo tan cotidiano como mirar la hora puede tener efectos muy distintos según dónde lo hagamos. La psicología señala que el cerebro reacciona de forma diferente si consultamos un reloj de pulsera o de pared frente a lo que ocurre cuando desbloqueamos el teléfono móvil. Y es que el reloj de siempre solo enseña la hora, mientras que el smartphone abre una ventana llena de información que termina afectando a nuestra percepción del tiempo.
Por qué el cerebro procesa el tiempo de forma distinta
Seguramente ya ha pasado más de una vez. Según lo que estemos haciendo, el tiempo parece correr más rápido o más lento. Cinco minutos son cinco minutos, sí, pero lo que suponen para cada persona depende del estado de ánimo, de la experiencia previa y de lo que se espera de ese rato concreto. Aquí entra en juego lo que en psicología se conoce como modelo de la puerta atencional. Cuando esperamos una noticia importante, la atención se clava en el paso del tiempo y todo se ralentiza. Cuando estamos entretenidos, en cambio, esa puerta se cierra.
El detalle está en dónde ponemos el foco. Al mirar la hora en el móvil, las distracciones de la pantalla desvían la atención y se pierden unos minutos casi sin darse cuenta. Con un reloj de pulsera cuesta muchísimo menos volver a lo que se estaba haciendo. No hay notificaciones, ni iconos, ni la tentación de asomarse a nada más.
No es dónde miras, es para qué
Consultar el reloj en el smartphone no siempre roba tiempo. Depende mucho de la intención con la que se desbloquea. Un estudio publicado en la revista Mobile Media and Communication apunta que, si la pantalla está limpia y solo se mira la hora un segundo, estamos ante un uso instrumental que genera poca sensación de pérdida. Hay un propósito claro, se cumple y se sigue.
La cosa cambia con un uso hedonista, de puro entretenimiento. Ahí la sensación de estar perdiendo el tiempo es mucho más fuerte y, curiosamente, también hay menos autocontrol para retomar las tareas. Investigaciones de la Universidad de Múnich añaden que los contenidos dinámicos reducen la percepción del tiempo frente a los estáticos, y todavía más si entra el factor del scroll.
Un reloj tradicional no tiene esos daños colaterales, sencillamente porque no se puede hacer nada más con él. Pero si aprovechamos para revisar el correo, contestar ese WhatsApp y de paso mirar las reseñas del restaurante de esta noche, es inevitable que algo tan simple como mirar la hora acabe cambiando por completo cómo vivimos el tiempo.
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Imagen: xatakamovil.com
