Muchos millonarios hicieron las maletas hace una década y cruzaron la frontera con Portugal, no porque huyeran de nada, sino con un objetivo muy claro: pagar menos impuestos. Y el país vecino se lo puso en bandeja, con una política pensada para atraer inversiones a cambio de generosas exenciones fiscales. Ahora, curiosamente, ese mismo grupo está llamando de nuevo a la puerta de sus asesores, solo que con la pregunta al revés. ¿Se puede regresar a España y seguir pagando poco?
La respuesta es que sí, y tiene truco con nombre propio: el régimen de impatriados, más conocido como Ley Beckham.
El paraíso portugués que se agotó
Portugal montó en 2009 el régimen de residentes no habituales, el famoso RNH, con la Golden Visa asociada para los inversores. La fórmula era jugosa de verdad. Un Impuesto sobre la Renta fijo del 20% durante diez años, sin tocar el patrimonio. Ni tipos progresivos ni obligación de declarar bienes en el extranjero, como pasa aquí. El reclamo funcionó tan bien que los inscritos pasaron de apenas 25.686 en 2018 a 74.258 en solo cuatro años. Médicos, ingenieros, jubilados con pensiones abultadas y unos cuantos españoles que veían en el país vecino una salida perfectamente legal para reducir la factura.
El problema es que Portugal murió de éxito. Los pisos de Lisboa y Oporto se dispararon de precio y los portugueses de a pie empezaron a señalar a los recién llegados. El país había puesto la alfombra roja a los nómadas digitales y, pasada una década, decidió cerrar el grifo. Primero cayeron las visas doradas inmobiliarias, la vía que había atraído más de 5.200 millones de euros de capital extranjero. Luego el propio RNH quedó derogado desde enero de 2024, con un nuevo plan fiscal llamado IFICI y un régimen transitorio para quienes ya estaban dentro. Ese plazo empieza ahora a agotarse para los primeros que llegaron.
El billete de vuelta se llama Ley Beckham
Con el reloj corriendo en Portugal, muchos de aquellos españoles vuelven a mirar hacia casa. Y España ofrece su propia versión del incentivo para recuperarlos. Un 24% fijo hasta 600.000 euros y seis años sin tributar por el patrimonio fuera del país. El requisito clave es no haber sido residente fiscal aquí en el último lustro, algo que la mayoría cumple tras una década viviendo en Portugal.
Como explica Siro Barro, socio de Edf Abogados, no existe una prohibición general para encadenar regímenes fiscales de atracción de talento entre países. Solo hace falta justificar bien la causa del traslado, ya sea un contrato laboral o un proyecto emprendedor. Ahora bien, la aprobación no es automática. Según apuntaba Guillem Domingo Pérez de Leceta, abogado fiscalista y CEO de Harboury Legal & Business Services, en lo que va de 2026 se han presentado 4.942 solicitudes para acogerse a la Ley Beckham, de las que se han aceptado 3.453. Es decir, una tasa de aceptación del 69,9%, con un 30,10% de denegaciones.
Y ojo, porque Hacienda no lo pone tan fácil como parece. El plan suena redondo sobre el papel, pero la Agencia Tributaria vigila de cerca. La norma, diseñada a raíz de la llegada del futbolista inglés al Real Madrid para atraer profesionales altamente cualificados y directivos internacionales, aparece señalada como punto conflictivo en el Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, donde se advierte de un uso abusivo del régimen en los últimos ejercicios y se anuncian comprobaciones durante todo el año. Quien quiera repetir la jugada tendrá que llegar con los deberes hechos: correos, contratos y fechas que encajen sin fisuras para demostrar que todo se ajusta a la normativa y no es un simple ardid para eludir el pago de impuestos.
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Imagen: xataka.com
