Quien haya viajado por Japón, China o Singapur seguramente se ha sentado sobre un inodoro inteligente, y con toda probabilidad ese aparato llevaba la marca TOTO. La firma nipona es conocida en medio mundo por sus baños de alta tecnología, pero hay una faceta suya que casi nadie tiene en el radar y que la coloca justo en el centro del boom de la inteligencia artificial. Desde 1984 fabrica componentes cerámicos de altísima precisión que se usan en los semiconductores, y ahora ha decidido apostar fuerte con una inversión enorme para llegar a los chips más avanzados del mercado.
No es NVIDIA ni AMD, evidentemente. Pero para entender lo en serio que va esta compañía basta mirar la cifra que acaba de poner sobre la mesa: unos 460 millones de euros repartidos en cinco años, con un objetivo muy concreto, escalar su producción hasta los avanzadísimos chips de un nanómetro. Conviene recordar que IBM logró hace poco el primer chip de ese tamaño reducidísimo, así que hablamos de la frontera tecnológica del sector.
De la loza del baño a los chips más pequeños del mundo
Ya el pasado mes de febrero el fondo Pallister Capital, uno de los mayores accionistas de la empresa, la describía como el beneficiario de memoria para IA más infravalorado y pasado por alto. Y con motivo, porque su segmento de fabricación de componentes para chips ya supone más del 50% del beneficio. Lo que también le reprochaba era la falta de transparencia, algo que TOTO parece haber recogido con esta nueva inversión destinada a dar soporte a tecnologías de fabricación en el rango de un nanómetro.
El motivo de todo esto es sencillo. El auge de los centros de datos y de la IA está disparando la demanda de semiconductores cada vez más pequeños y eficientes. Sin materiales avanzados como los que produce esta compañía japonesa, la miniaturización necesaria para llegar a esa escala sería sencillamente imposible. Y la diversificación le está saliendo redonda: se proyecta un beneficio operativo de 27.000 millones de yenes, unos 146 millones de euros, para el año fiscal cerrado en marzo de 2026, récord histórico y un 32% más que el ejercicio anterior. Ya es lo que más dinero deja a la empresa de los WC.
Tres líneas de acción y algunas sombras
Todo empezó en los años setenta, cuando la cerámica avanzada comenzó a investigarse mientras se agotaba el crecimiento de la posguerra en Japón. El salto de calidad llegó en 2020 con la planta altamente automatizada de Nakatsu, con sistemas de IA entrenados para detectar defectos mínimos: el rendimiento pasó del 50 o 60% a más del 90% y los plazos de entrega bajaron de 180 días a poco más de 40. Sus productos estrella son los e-chucks, discos cerámicos que sujetan la oblea de silicio durante el grabado, además de componentes de deposición por aerosol y piezas estructurales para paneles LCD grandes.
La inversión tiene tres frentes: ampliar la maquinaria de sus plantas de Oita y Fukuoka, ya al máximo de capacidad, reorientar el I+D de la planta de Kanagawa hacia semiconductores lógicos y construir un nuevo edificio de cocción en Fukuoka previsto para enero de 2027. Parte del dinero ya está decidido, el resto dependerá del mercado, y si la demanda sigue sin cubrirse podría llegar incluso una planta nueva desde cero. Eso sí, hay puntos que vigilar: la memoria NAND ya colapsó hace unos años y podría repetirse antes de recuperar la inversión, y la empresa tiene muy pocos clientes grandes, con lo que un frenazo de cualquiera de ellos sería un golpe duro.
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Imagen: xataka.com
