Hablar del AMD Ryzen 7 8700G significa entrar en un terreno curioso, porque este procesador promete algo que hasta hace poco parecía casi un capricho: jugar en un PC de sobremesa sin necesidad de una tarjeta gráfica dedicada. La idea suena bien sobre el papel, pero conviene entender qué hay detrás antes de sacar conclusiones.
En el mercado hay procesadores para equipos de escritorio que se pueden dividir en varios grupos. Están los que no llevan gráfica integrada, como el Intel Core i5-12400F o el AMD Ryzen 5 5600X. Luego vienen los que incorporan una gráfica integrada básica, del estilo de la Intel UHD Graphics o la Radeon Vega. Y por último aparecen los que montan una gráfica integrada de alto rendimiento, que es justo lo que ofrece este chip de AMD.
Más que una CPU al uso, el AMD Ryzen 7 8700G es una Unidad de Procesamiento Acelerado, lo que se conoce como APU. Combina en un solo chip una CPU potente y una gráfica del calibre de la Radeon 780M. Sobre el papel, esa gráfica está pensada para jugar a resolución Full HD. La pregunta, claro, es si de verdad cumple.
Especificaciones y funcionamiento de la GPU Radeon 780M
Es cierto que en el mercado existen GPU Radeon más modernas, pero la Radeon 780M ofrece un rendimiento parecido al de tarjetas dedicadas como la NVIDIA RTX 1650 o la NVIDIA RTX 1060. A primera vista puede no parecer gran cosa, aunque hay un matiz importante: aquí hablamos de una gráfica metida dentro del mismo chip, no de una solución dedicada como esos modelos de NVIDIA.
La Radeon 780M está fabricada con arquitectura RDNA 3, mediante un proceso de TSMC de 4 nm. Cuenta con 12 unidades de cómputo, 768 sombreadores y es capaz de rendir hasta un máximo de 2.9 GHz cuando va acompañada del Ryzen 7 8700G. Un detalle que no conviene pasar por alto es que esta gráfica depende directamente de la memoria RAM que tenga el sistema.
Los gráficos integrados usan la RAM como memoria de vídeo. Traducido: cuanta más RAM, más FPS podremos exprimir. Y aquí entra otro factor decisivo, la configuración de la memoria debe ser Dual Channel. Si se usa un único módulo de RAM, se puede perder hasta un 40% de rendimiento frente a la misma cantidad de memoria repartida en dos módulos. La diferencia, como se ve, no es menor.
Rendimiento en juegos
Para comprobar de qué es capaz el AMD Ryzen 7 8700G en la práctica, la prueba se hizo con 32 GB de RAM DDR5 a 6000 MHz en configuración Dual Channel y resolución 1080p. La Radeon 780M, por su parte, se configuró con 4 GB de VRAM.
El resto de la configuración del equipo, en realidad, no afecta al rendimiento gráfico, por lo que el foco queda puesto donde importa: en cómo se comporta esta APU cuando toca mover juegos a Full HD.
Fuente
Imagen: hardzone.es
