La falta de compromiso es lo que más echan de menos hoy los reclutadores cuando se sientan frente a un candidato. No es una cuestión de currículums perfectos ni de respuestas ensayadas al milímetro, sino de algo mucho más básico y, según quienes contratan a diario, cada vez más raro de encontrar. Andrew McCaskill, experto en carreras laborales de LinkedIn, lo describía bien cuando comparaba los procesos de selección con una obra de teatro donde cada uno interpreta su papel para convencer al otro. Y por si el guion no fuera ya bastante enrevesado, ahora también se ha metido la IA en medio de todo.
Igual que hay que retocar el currículum para que encaje con el perfil de la oferta, las entrevistas de trabajo piden un trabajo previo. Hay que llegar preparado, y ahí está el problema.
Investigar la empresa antes de sentarse
Adriane Schwager, CEO y cofundadora de GrowthAssistant, lleva más de 20 años reclutando personas para todo tipo de puestos. Su consejo, compartido en una entrevista para CNBC, es sencillo hasta parecer obvio: presentarse con los deberes hechos. Y sin embargo, cuenta que en los últimos años ha notado justo lo contrario, una caída en el nivel de preparación de quienes se presentan.
La entrevista, dice, es el momento ideal para demostrar interés real por el puesto. No solo porque hace falta el sueldo, sino porque la posición encaja con lo que uno busca y con los valores de la empresa. El error más común que ha visto tiene que ver con eso. “Estoy sorprendida de la cantidad de veces que la gente no hace sus deberes”, afirma, y añade algo tan elemental como entender qué hace la compañía que te está entrevistando. Antes lo repetía a universitarios en sus primeras entrevistas. Ahora se topa con perfiles experimentados que ni se molestan en saber a qué se dedica el sitio donde quieren trabajar.
Mostrar interés desde el primer minuto
Conocer a tu interlocutor no cuesta tanto y marca la diferencia. Schwager valora mucho cuando un candidato menciona, de forma natural, alguna publicación reciente en LinkedIn o X de la empresa durante la charla. Eso demuestra que ha curioseado, que conoce la situación, y de paso cambia la predisposición del entrevistador desde el arranque.
También sugiere no quedarse solo en los canales oficiales. Si el puesto interesa de verdad, contactar directamente con los superiores para mostrar ese interés. De hecho, asegura que algunas de sus mejores contrataciones fueron personas que la escribieron por redes sociales con un conocimiento notable de la empresa. Gente que luego se implica más.
Los números respaldan esa obsesión por el compromiso. Según el informe State of the Global Workplace 2026 de Gallup, el compromiso global de los empleados con sus empresas está en el 20%, la cifra más baja desde 2020. Esa falta de implicación tira abajo la motivación y arrastra a la productividad, con pérdidas que el informe estima en 10 billones de dólares al año. Por eso las empresas priorizan hoy ese factor por encima de casi todo. Y quien lo demuestra durante la selección se lleva algunos puntos extra.
Una versión anterior de este artículo se publicó en septiembre de 2025.
Fuente
Imagen: xataka.com
