BleachBit 6.0.4 ya se puede descargar y llega con novedades que interesan a bastante gente, sobre todo porque además de acelerar los escaneos corrige un fallo de seguridad que dejaba restos de archivos donde no debía. Esta versión de la conocida herramienta de limpieza de código abierto aterriza en Windows, Linux y, por primera vez, en macOS, algo que muchos usuarios de Apple llevaban tiempo esperando.
Lo primero que salta a la vista es la mejora de rendimiento. Tanto en Windows como en Linux los tiempos de arranque bajan y la velocidad de escaneo sube de forma notable, cosa que se agradece cuando toca limpiar el sistema a fondo. En cuanto a macOS, la novedad es directamente la llegada del programa, aunque conviene tener claro que debuta en un estado todavía temprano. Nada de esperar la versión completa desde el primer día.
macOS por fin puede limpiar Safari
La incorporación de macOS es sin duda el cambio más llamativo de esta actualización, y el propio proyecto lo admite sin rodeos, esto acaba de empezar. Por ahora solo incluye la limpieza de Safari y no se ha aclarado si el resto de limpiadores que Windows y Linux acumulan desde hace años acabarán llegando pronto al sistema de Apple. Quien prefiera no depender del escritorio tiene a mano la línea de comandos, la famosa CLI, que convive con una interfaz gráfica que el equipo describe como temprana. Traducido, es normal que reciba ajustes en las próximas versiones.
Hay más. Esta versión suma perfiles de limpieza pensados para quienes programan a diario. BleachBit 6.0.4 vacía la caché de Android Studio y la de Gradle, además de los historiales de las shells fish y Zsh y los registros que deja la CLI de Python. El limpiador de Claude borra los archivos de registro de nivel superior, y una función nueva permite expulsar las supercookies guardadas por los navegadores, algo que el programa incorpora por primera vez.
El fallo de seguridad que Windows arrastraba
El punto más delicado de todo esto tiene que ver con el borrado seguro en Windows. En versiones anteriores el proceso podía saltarse clústeres cuando un archivo estaba fragmentado en el disco, es decir, repartido en trozos no contiguos porque el sistema no encontraba un hueco libre lo bastante grande para meterlo entero de golpe. Y esa fragmentación es de lo más habitual en Windows, así que el problema no era ninguna rareza.
¿Qué significaba en la práctica? Pues que cualquier archivo sensible triturado con una versión antigua podía dejar fragmentos recuperables en las zonas que la sobrescritura no llegaba a cubrir. Un riesgo serio para quien usa esta función precisamente antes de vender o reciclar un equipo, ya que la idea es impedir que un documento personal o profesional pueda rescatarse con herramientas forenses. La nueva versión corrige ese comportamiento y garantiza que el borrado alcanza la totalidad de los clústeres asignados al archivo, cerrando así la puerta a que queden restos de datos que se daban por eliminados.
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Imagen: softzone.es
