GPUs integradas 2026: equivalencias y rendimiento de cada modelo

by Tecnoandroid
GPUs integradas 2026: equivalencias y rendimiento de cada modelo

Las GPUs integradas han recorrido un camino larguísimo en poco más de una década. Basta pensar en cómo empezaron. En su primera etapa el rendimiento era tan pobre que ni siquiera movían los juegos de su propia generación de forma decente, y quien quería jugar tenía que resignarse a resoluciones ridículas y calidades por los suelos. Hoy la historia es otra. Algunos modelos superan incluso a gráficas dedicadas de gama media y mueven títulos actuales a calidades máximas sin necesidad de tirar de reescalado.

Intel y AMD son las dos marcas que más han apostado por este tipo de soluciones. NVIDIA lleva tiempo fuera del terreno de las gráficas integradas, centrada en las dedicadas, aunque esa estrategia podría cambiar pronto con la llegada de sus SoCs N1 y N1X, que montan GPUs integradas muy potentes basadas en la arquitectura Blackwell. La confusión con tantas generaciones distintas es normal, y por eso conviene una guía de equivalencias clara.

Qué son y qué necesitan para rendir bien

Son núcleos gráficos que van pegados al procesador, ya sea en el mismo encapsulado, en uno cercano o como parte del chipset de la placa base. No se montan aparte como una gráfica dedicada, así que comparten encapsulado y TDP con la CPU. Un ejemplo claro es la APU Ryzen AI 9 HX 370, que lleva CPU y GPU en el mismo encapsulado, mientras que el Ryzen 7 9800X3D tiene la CPU en la unidad CCD y la gráfica en el chiplet I/O.

El detalle que marca la diferencia es la memoria. Las GPUs integradas no tienen VRAM propia y usan la RAM del sistema, así que la configuración importa muchísimo. Para que rindan de verdad la memoria debe estar en doble canal para crear un bus de 128 bits, funcionar a velocidad alta y tener capacidad suficiente para reservar al menos 4 GB a la gráfica en juegos ligeros, o 8 GB en los más exigentes. Con un PC de 16 GB lo ideal es repartir 12 para el sistema y 4 para la gráfica. Con 32 GB, un reparto de 24 y 8 funciona de maravilla.

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Entre sus ventajas están el consumo bajo, el menor calor, equipos más compactos y ligeros, buena autonomía en portátiles y un coste que casi siempre es inferior al de una gráfica dedicada. Hay excepciones, claro, como la Radeon 8060s, la integrada más potente que existe y que solo aparece en equipos de gama alta. En el lado negativo, dependen de la RAM, comparten TDP con la CPU y su rendimiento sigue siendo inferior al de la mayoría de gráficas dedicadas. Y ojo, no se pueden actualizar, algo a valorar si se compra un mini PC o un portátil.

Equivalencias por arquitectura en 2026

En Intel conviene separar lo obsoleto de lo actual. Las gráficas anteriores a Skylake ya no reciben soporte, y las Intel HD 500 y superiores hasta las series UHD y Xe de Raptor Lake solo reciben actualizaciones críticas. El soporte pleno empieza en Meteor Lake con la arquitectura Xe-LPG y llega hasta Panther Lake con Xe3-LPG. La gráfica más potente de Intel es, por ahora, la Arc B390, que supera con claridad a la Radeon 890M y se acerca a una GeForce RTX 3050, aunque queda algo por debajo. En la gama de escritorio, una Arc Xe-LPG de 8 núcleos equivale más o menos a una GeForce GTX 1050 Ti, y la Arc B370 de 10 núcleos Xe3 da un salto notable hasta el nivel de una GTX 1650 SUPER.

Por el lado de AMD, el soporte completo arranca en RDNA 2 y sube desde ahí. La Radeon 680M se coloca entre una GTX 1050 y una GTX 1050 Ti, la 780M ronda la GTX 1050 Ti, y la 890M alcanza una GTX 1650 SUPER con GDDR5. Arriba del todo están las Radeon 8050s y 8060s, con la segunda situándose entre una RTX 4060 Laptop y una RTX 4070 Laptop, y equivalente a una RTX 3060 de escritorio. Una novedad importante es que AMD confirmó FSR Redstone, también conocido como FSR 4, para las integradas basadas en RDNA 3.5, lo que permitirá a las Radeon 800M y 8000s aprovechar este reescalado con mejor calidad y un rendimiento sensiblemente superior al de FSR 3.

Conviene recordar que todas estas equivalencias son aproximadas, no absolutas. El TDP configurado cambia mucho las cosas, ya que una gráfica a 15 vatios rendirá menos que la misma a 30. También influyen el sistema de refrigeración, la optimización de cada juego y los ajustes gráficos. En The Witcher 3 Next Gen una GTX 1050 Ti va mejor que una Radeon 780M, pero esta última gana en Starfield y en Red Dead Redemption 2. Y todo esto se basa en rasterización, sin trazado de rayos activado, porque con esa tecnología encendida los resultados cambiarían por completo.

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Fuente
Imagen: muycomputer.com

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