El incendio en Madrid ha llegado hasta Robledo de Chavela, y con él se ha encendido la preocupación por una instalación que poca gente conoce pero que resulta esencial para la exploración espacial. Se trata del complejo de comunicaciones que forma parte de la Red del Espacio Profundo de la NASA, esa infraestructura que mantiene el contacto con misiones situadas a distancias que cuesta imaginar. Los equipos de emergencia han trabajado para proteger unas instalaciones cuya relevancia no salta a la vista desde fuera, pero que tienen un alcance internacional.
La señal de alarma más contundente vino del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, que reconoció que la instalación se encontraba en una situación crítica y que los efectivos estaban haciendo lo imposible por protegerla. El fuego atravesaba además su momento más intenso, con la cabeza fuera de la capacidad de extinción, según la Comunidad de Madrid. Los aproximadamente 90 trabajadores del complejo fueron evacuados y ya no quedaba nadie dentro del recinto. Por eso, de momento no es posible confirmar si las llamas han entrado en las instalaciones ni si han provocado daños.
El fuego atraviesa el MDSCC, una de las puertas al espacio profundo
Un portavoz de la NASA, tras coordinarse con la sede central de la agencia, confirmó que el incendio había atravesado el MDSCC. Los posibles daños se evaluarán cuando las condiciones permitan acceder al complejo con seguridad. Mientras tanto, la agencia ha trasladado el apoyo a las operaciones de misión a Goldstone, en California, para que las comunicaciones con las naves sigan sin interrupciones.
La instalación amenazada es el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, conocido por sus siglas en inglés, MDSCC. Ubicado en Robledo de Chavela, a unos 65 kilómetros al oeste del centro de la capital, pertenece al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y opera junto a la NASA. El recinto cuenta con seis grandes antenas parabólicas, entre ellas una de 70 metros de diámetro y varias de 34 metros. Todas forman parte de la Deep Space Network, la red internacional que sostiene las comunicaciones con las naves que exploran el Sistema Solar.
Una red que se apoya en tres puntos del planeta
Madrid es una de las tres piezas que sostienen la cobertura global de esa red. Las otras están en Goldstone, California, y en Canberra, Australia, colocadas de forma estratégica para que la rotación de la Tierra no corte durante demasiado tiempo el contacto con las naves. Cuando una misión desaparece bajo el horizonte de Robledo de Chavela, puede aparecer en el campo de visión de alguno de los otros dos centros. Ese relevo permite mantener comunicaciones prácticamente continuas.
La escala de esa actividad se mide en el conjunto de la red, no por instalaciones sueltas. Según la NASA, la Deep Space Network presta servicio a más de 40 misiones, y un equipo especializado reparte el tiempo de antena entre los tres complejos según la visibilidad de cada nave. La propia agencia describe estas antenas como un vínculo indispensable con los vehículos que se aventuran más allá de la Tierra.
Un ejemplo reciente ayuda a entender ese papel. El 23 de junio, los controladores de New Horizons confirmaron que la nave había despertado con normalidad tras 321 días de hibernación. En ese momento se encontraba a unos 9.500 millones de kilómetros de la Tierra, así que la señal tardó unas 8 horas y 52 minutos en llegar. La confirmación alcanzó el centro de operaciones de la misión, en Maryland, a través de la estación situada cerca de Madrid.
Por ahora no hay confirmación oficial de daños, pero tampoco se pueden descartar. Los responsables del complejo no podrán comprobar el estado de los edificios, los equipos y las antenas hasta que puedan volver al recinto.
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Imagen: xataka.com
