Lidl desafía a Google, Amazon y Microsoft en la nube europea

Schwarz Digits, el brazo tecnológico del dueño de Lidl, desafía a los gigantes de EE.UU. con una nube europea centrada en la soberanía digital.

by Redazione
Lidl desafía a Google, Amazon y Microsoft en la nube europea - nube europea Lidl

Que el nombre de Dieter Schwarz no diga gran cosa a la mayoría es hasta comprensible, pero basta mencionar Lidl para que todo cambie. Detrás de la cadena de supermercados y de Kaufland está este empresario alemán, discreto hasta la médula, que ahora se ha metido en un terreno que parecía reservado a unos pocos gigantes estadounidenses. El grupo Schwarz Digits, su brazo tecnológico, quiere competir de tú a tú con Google, Amazon y Microsoft en el mercado de la nube. Y no es una ocurrencia pasajera.

Del supermercado a los centros de datos

El salto suena descabellado, y en buena medida lo es, pero los Schwarz llevan años preparando el terreno. En 2018 pusieron en marcha su propia nube interna, bautizada como Stackit, para gestionar la infraestructura de sus casi 15.000 supermercados sin depender de nadie. Tres años después compraron la empresa israelí de ciberseguridad XM Cyber por unos 640 millones de euros. Y en 2023 nació oficialmente Schwarz Digits, reuniendo nube, ciberseguridad y comercio electrónico bajo un mismo paraguas, ya con 7.500 personas en plantilla.

Lo que empezó siendo una herramienta doméstica terminó abriéndose a clientes de fuera. Y no a cualquiera. El público objetivo es muy concreto: quien busca soberanía digital, es decir, empresas e instituciones que quieren procesar sus datos solo en Europa, con controles legales estrictos y estándares altos de protección. Entre sus clientes ya figuran el gobierno de los Países Bajos, varios ministerios alemanes, la teleco KPN o el Banco Central Neerlandés. Como resume su jefe de ventas, Bernd Wagner, si no te sientas a la mesa acabas formando parte del menú.

Un rival con dinero propio pero mucho camino por delante

El momento no es casual. Europa lleva tiempo quedándose atrás en inteligencia artificial y Estados Unidos, su proveedor de facto, ha empezado a tratar sus modelos más avanzados como tecnología de exportación sujeta a controles. El CEO de Mistral ya avisó de que al viejo continente le quedan apenas dos años para reaccionar si no quiere convertirse en un vasallo tecnológico. Ahí es donde Stackit encuentra su hueco, con una ventaja llamativa: capital propio a gran escala, sin inversores externos que metan mano.

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Los números del mercado explican el interés. Tres compañías estadounidenses acaparan hoy el 70% de la infraestructura de nube en Europa, frente a un raquítico 15% de proveedores del continente. El margen de crecimiento, por tanto, es enorme. El ministro alemán de Digitalización, Karsten Wildberger, lo dice sin rodeos: Alemania necesita capacidad de procesamiento si quiere jugar en primera división en inteligencia artificial.

Sobre el papel, Stackit ya opera varios centros de datos en Alemania y Austria. Aloja modelos de la firma alemana Aleph Alpha, en la que el grupo ha invertido, y desde 2024 hasta Google Workspace se apoya en centros gestionados por Schwarz. Su proyecto más ambicioso está en Lübbenau, levantado sobre una antigua central de lignito, con 11.000 millones de euros de inversión, energía renovable y espacio para 100.000 GPUs. La primera fase está prevista para finales de 2027.

Ahora bien, la aventura no es sencilla. Enfrente están hiperescaladores con décadas de ventaja en software y un músculo económico difícil de igualar. Google, sin ir más lejos, anunció en noviembre de 2025 una inversión de 5.500 millones de euros en Alemania, con un nuevo centro de datos en Dietzenbach. Y aunque la soberanía digital sea un argumento potente, Stackit todavía depende de tecnologías de código abierto y de socios como CrowdStrike o Aleph Alpha para completar su catálogo, así que por ahora sigue siendo más una aspiración que una realidad consolidada.

Fuente
Imagen: xataka.com

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