El miedo a convertirse en un meme viral se ha colado en la cabeza de la Generación Z hasta el punto de arruinarles algo tan básico como salir a bailar. Y hay una cara que resume perfectamente este fenómeno, la de Rachael Louise Gunn, más conocida como Raygun. Su nombre quizás no diga mucho, pero su vídeo bailando en los Juegos Olímpicos de París dio la vuelta al mundo en el verano de 2024. Aquella actuación en el debut del breaking como disciplina olímpica, con su ya célebre baile del canguro, la transformó de la noche a la mañana en objeto de burlas, parodias y chanzas que en muchos casos rozaron la crueldad.
Ahora su historia vuelve a estar de actualidad gracias a un documental de Netflix, dentro de la franquicia Untold. La pieza no se centra tanto en lo que hizo sobre el escenario como en lo que vino después. La B-girl, de 37 años, pasó de ser una perfecta desconocida a un fenómeno mundial. Su vídeo saltó a los telediarios, a los magazines y hasta la imitaron en The Tonight Show, con cientos de miles de espectadores en Estados Unidos. En pleno delirio del meme hubo incluso quien la señaló, junto a su marido y entrenador Samuel Free, como parte de una supuesta trama para clasificarse a los Juegos. Con ese panorama se entiende mejor que a finales de 2024 anunciara su retirada.
Cuando el mundo entero se ríe de ti
Lo que hoy interesa de Raygun es su resaca, no la competición. En una entrevista con la CNN reconoció que necesitó terapia y que llegó a dejar el gimnasio por miedo a que la reconocieran. Probó el mindfulness y la meditación, y no le funcionaron. Estaba constantemente pensando que se sentía fatal, que el mundo se le venía encima. En apenas unos minutos, los que duró su baile, cumplió una de las peores pesadillas imaginables en esta sociedad hiperconectada. Pensó que exageraba, que era una tontería creer que el mundo iba a reírse de ella. Pero pasó, y durante mucho tiempo. Su reflexión conecta con uno de los grandes miedos de la Gen Z, la primera generación educada con un smartphone en la mano y la primera en pisar las discotecas con la amenaza constante de acabar grabada en un vídeo con millones de reproducciones.
Ella misma cuenta que leyó hace poco un artículo sobre jóvenes que ya no quieren bailar en las discotecas por miedo a viralizarse. Algo que a cualquier millennial le resulta frustrante, no tener la libertad de salir y moverse sin más. Y no es la única voz que lo ha advertido. Una reportera de la BBC, Rowenna Hoskin, recogió testimonios de jóvenes que admiten abiertamente que ese temor les impide relajarse cuando salen. Freya Price, estudiante de 21 años, confesaba sentirse hiperconsciente cada vez que entra en un local. Le da miedo que una publicación desafortunada afecte a su futuro laboral o que la vean con unas copas de más, así que prefiere quedar en pubs sin cámaras.
La amenaza del cringe y la vergüenza ajena
El fenómeno ya está sobre la mesa de los expertos. El neurocientífico Dean Burnett coincide en que cada vez es más fácil dar con gente ansiosa por hacer algo que pueda resultar embarazoso en internet. Siempre nos ha preocupado quedar mal, sobre todo de jóvenes, pero las redes han cambiado radicalmente el tamaño del público que puede ser testigo de esos momentos. Se ha convertido en parte de la forma de pensar de mucha gente, esa pregunta constante de qué pensarán mis followers. En 2022 un estudio publicado en European Psychiatry analizaba el impacto del cringe y la vergüenza ajena en el comportamiento de los más jóvenes, esa emoción curiosa que aparece al presenciar un error social o un fracaso público de otra persona.
Hay datos que dan que pensar. Más del 50% de los jóvenes reconoce que la ansiedad ligada al miedo al ridículo les impide expresarse. Un reportaje de The Wall Street Journal publicado a finales de 2025 lo resumía con una frase demoledora, de repente todo el mundo tiene miedo de bailar en conciertos y discotecas. Su autor, Elias Leight, señala que son cada vez más los jóvenes que llegan a las fiestas preocupados por protagonizar escenas bochornosas y acabar viviendo una pesadilla parecida a la de Raygun. Roger Giner-Sorolla, profesor de la Universidad de Kent, lo deja claro, puedes convertirte en el hazmerreír de millones de personas con una sola publicación.
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Imagen: xataka.com
