Dos ventiladores cruzados para enfriar la casa: esto dice la ciencia

El sistema de ventilación cruzada asistida puede bajar hasta 5 °C la temperatura sin encender el aire acondicionado

by Redazione
Dos ventiladores cruzados para enfriar la casa: esto dice la ciencia

Cuando el termómetro se dispara y nadie quiere ver la factura de la luz por las nubes, el truco de los dos ventiladores cruzados se ha vuelto una de esas ideas que corren de boca en boca. La premisa es sencilla, casi tentadora: dos aparatos colocados en ventanas opuestas, uno que mete aire y otro que lo saca. ¿Funciona de verdad? La respuesta corta es que sí, aunque con límites bastante claros que conviene conocer antes de montarse la ilusión de una casa fresca sin esfuerzo.

Muchas personas, pese a que los nuevos aires acondicionados tienen un coste diario más bajo de lo que se piensa, siguen prefiriendo el clásico ventilador. Y ahí está la gracia: hay maneras de exprimirlo mejor. La idea que se ha popularizado estos días parte de colocar cada aparato en una ventana enfrentada. Uno empuja el aire de la calle hacia dentro, el otro se encarga de expulsar el que ya está caliente y estancado.

Un concepto que la arquitectura conoce desde hace tiempo

Lo curioso es que todo esto no es un invento reciente. Se trata de llevar al extremo la ventilación cruzada, una técnica que la arquitectura usa desde siempre para climatizar las viviendas de forma pasiva. Según los estándares de diseño y manuales de entidades como el IDAE, una ventilación cruzada bien pensada puede rebajar la temperatura interior hasta 5 °C.

La versión con dos aparatos entra en lo que se llama ventilación híbrida o asistida. Y aquí viene un detalle importante: no basta con abrir ventanas al tuntún. Para que el aire fluya de verdad tiene que existir una diferencia de presión. Se coloca un ventilador apuntando hacia dentro en la fachada más fría, normalmente la norte o la que da a un patio en sombra, y otro apuntando hacia fuera en la cara opuesta. Así se fuerza mecánicamente ese diferencial y el aire fresco empuja la masa caliente hasta echarla por la otra ventana. Un truco añadido: la abertura de salida debería estar más abierta que la de entrada, para que el flujo se acelere.

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Una tesis de la Universidad Piloto de Colombia analizó este método y comprobó una reducción notable de la carga térmica en climas cálidos y húmedos. Eso sí, el aislamiento térmico de la vivienda pesa muchísimo en el resultado final.

La letra pequeña y la hora que lo cambia todo

Ahora bien, estos dos ventiladores no hacen milagros. Si la temperatura exterior supera los 30 grados, y sobre todo si la humedad relativa está alta, la ventilación cruzada pierde toda su gracia. En ese caso, lejos de refrescar, se estaría metiendo energía térmica dentro de casa: forzar la entrada de aire a 35 °C con un ventilador equivale a encender un secador de pelo gigante.

Por eso las recomendaciones oficiales apuntan a la primera hora de la mañana o a la noche, cuando la temperatura de fuera baja de verdad. Para que el truco alcance esa rebaja prometida de 5 °C en la estructura de la vivienda, hay que aplicarlo solo cuando el exterior esté por debajo del interior. A esto se le llama ventilación selectiva: durante esas horas, los dos ventiladores barren el calor que paredes y techos han acumulado durante el día.

Fuente
Imagen: xataka.com

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