¿Y si cada juego de Steam tuviera su propia carcasa física, lista para meterse en una ranura como en los viejos tiempos? Suena raro, pero hay quien lo ha hecho realidad. Un usuario ha decidido convertir sus juegos digitales en algo tangible, capaz de introducirse uno a uno en un dispositivo que imita la clásica ranura de una consola. La idea es sencilla y a la vez tiene ese punto nostálgico que engancha: escoger el título que apetece, colocarlo y verlo arrancar sin dar vueltas por la biblioteca online.
Cada cartucho es, en realidad, una unidad SSD individual. Basta con elegir el que se quiere, conectarlo al dispositivo y el juego se pone en marcha solo, sin necesidad de buscarlo entre decenas de títulos en la aplicación. Curioso, porque aunque parezca que todo ocurre desde ese pequeño soporte físico, el juego sigue ejecutándose desde donde siempre ha estado.
Juegos de Steam, pero convertidos en algo físico
El truco no tiene demasiado misterio, la verdad. Cada SSD lleva instalado un juego y, además, un pequeño script que se activa en cuanto conectas la unidad. Ese script se encarga de decirle a Steam qué título debe abrir, así que no hace falta entrar en la aplicación ni rebuscar manualmente entre toda la colección. Un proceso simple, casi tonto, pero que cambia bastante la manera de empezar a jugar.
Ahora bien, conviene aclarar una cosa. No significa que puedas coger uno de esos SSD, enchufarlo en cualquier ordenador y ponerte a jugar sin más. El juego sigue vinculado a la cuenta de Steam de su dueño, así que hace falta tener la licencia y el cliente instalado. Lo único que cambia es la forma de lanzarlo. Es una especie de acceso directo físico, por decirlo de algún modo. Nada de prestarle el cartucho a un amigo esperando que le funcione como un juego de verdad, porque eso no va a pasar.
Un capricho que nadie pedía pero que engancha
Lo que más llama la atención de todo esto es que alguien haya invertido tiempo en montarlo cuando, seamos sinceros, no hacía ninguna falta. Hoy abrir Steam lleva apenas unos segundos y localizar un juego tampoco cuesta nada. Y precisamente por eso el proyecto ha terminado despertando tanto interés.
A más de uno le traerá recuerdos de aquella época en la que tenías varias consolas en casa y elegías el cartucho o el disco según lo que te apeteciera jugar ese día. Ahora todo vive en una biblioteca digital y basta con un clic, mucho más cómodo, sí, pero también bastante menos especial. Con este sistema se recupera un poco esa sensación de agarrar un juego con las manos antes de empezar, aunque en el fondo ese juego no esté realmente ahí dentro.
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Imagen: hardzone.es
