BepiColombo ha comenzado la cuenta atrás más delicada de toda su historia. Después de ocho años surcando el espacio, la misión europea y japonesa afronta el primer gran paso de su llegada a Mercurio, el planeta más próximo al Sol, con una serie de maniobras que se prolongarán durante varios meses y que no admiten margen de error.
El punto de partida es la separación del Módulo de Transferencia (MTM), la pieza que ha empujado la nave durante todo el trayecto. Como explicó Ignacio Tanco, jefe de Operaciones de Misiones al Sistema Solar Interior de la Agencia Espacial Europea, la nave no llegará a su destino en un instante concreto, sino a lo largo de meses de operaciones de alto riesgo. Si todo funciona, el resultado serán dos satélites independientes girando alrededor del planeta.
La primera etapa está prevista para el jueves 3 de septiembre, cuando el módulo propulsor se desprenda de los dos orbitadores científicos, el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio, conocido como Mio, de la agencia japonesa JAXA. Ambos han sido diseñados para trabajar de forma complementaria. Tras esa separación, los satélites quedarán acoplados uno sobre otro y serán impulsados por los propulsores del MPO. La llegada a la órbita de Mercurio está prevista para noviembre, un momento decisivo porque, como reconoció Tanco, hay subsistemas como la propulsión del MPO que nunca se han probado en condiciones reales de vuelo.
Una llegada escalonada y de altísima precisión
La última maniobra complicada llegará en diciembre, cuando los dos orbitadores se separen definitivamente. El MPO liberará a Mio en su órbita polar elíptica, después expulsará el parasol que lo protege y continuará su camino hasta alcanzar su órbita final en marzo de 2027. La actividad científica arrancará en abril. Santa Martínez, directora de la misión, subrayó que los equipos de ESA y JAXA están listos para reaccionar ante cualquier imprevisto. La nave operará a apenas 63 millones de kilómetros de Mercurio, donde la intensidad solar multiplica por diez la que se registra en la Tierra, obligándola a soportar temperaturas por encima de los 450 °C.
Qué secretos esconde el planeta más cercano al Sol
Geraint Jones, responsable científico de la misión, recordó que las visitas de las sondas Mariner 10 en 1973 y Messenger en 2004 aportaron muchísima información, pero todavía queda una enormidad por descubrir. BepiColombo estudiará el origen y la evolución de Mercurio, así como su estructura interna, sorprendentemente densa para su tamaño por razones que aún se desconocen. La misión, cargada de instrumentos muy potentes, analizará también su campo magnético y esa gran burbuja invisible llamada magnetosfera, que frena y desvía el viento solar.
Entre los enigmas que intentará resolver está confirmar si los cráteres de los polos guardan hielo y si el planeta sigue activo o está muerto como la Luna. Los instrumentos del MPO y de Mio también saborearán los gases de la exosfera, esa fina capa que rodea el planeta, para identificar de qué están hechos y cómo cambian. A todo esto se suma un objetivo mayúsculo, poner a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein mediante mediciones precisas de la órbita y la posición de la nave, algo posible gracias al intenso campo gravitatorio del Sol en esa zona. Para llegar hasta aquí, la misión lanzada en octubre de 2018 ha necesitado nueve sobrevuelos planetarios, uno en la Tierra, dos en Venus y seis en el propio Mercurio.
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Imagen: agenciasinc.es
