Netflix podría estar a punto de cambiar por completo la forma en la que ha entendido su servicio durante todos estos años. Y no es un rumor cualquiera. Sus directivos han estado hablando recientemente de la posibilidad de integrar plataformas de streaming de terceros dentro de la propia aplicación, con nombres como Peacock y Fox One sobre la mesa. Todo está en una fase muy inicial, sin ningún acuerdo cerrado a la vista, pero la idea ya de por sí supone un giro llamativo para una compañía que siempre ha construido su experiencia alrededor de su propio catálogo.
Hay una cuestión de fondo que todavía no está clara: qué significaría exactamente esa integración. Porque no es lo mismo una cosa que la otra. Una opción sería que Netflix incorporara ciertos contenidos de otras empresas dentro de su catálogo mediante acuerdos de distribución. La otra, bastante más ambiciosa, permitiría que los usuarios contrataran servicios completos desde la misma plataforma y luego accedieran a ellos sin salir de la aplicación. Las fuentes que han destapado estas conversaciones no aclaran cuál de los dos modelos se está estudiando, y ojo, la diferencia entre ambos es enorme para entender hasta dónde podría llegar todo esto.
Amazon ya lleva años demostrando que funciona
Aquí conviene mirar hacia el vecino. Amazon lleva tiempo enseñando que la segunda opción es perfectamente viable. Prime Video permite contratar suscripciones adicionales a servicios y canales de terceros, pagarlas desde la misma cuenta y reproducir después esos contenidos dentro de la propia plataforma. Cada suscripción se cobra aparte de Prime Video y cada proveedor decide qué títulos incluye, pero para quien lo usa la experiencia queda bastante centralizada. Es una respuesta muy práctica a uno de los mayores dolores de cabeza del streaming actual: seguimos pagando varias suscripciones, vale, pero al menos nos ahorramos ir buscando en qué aplicación está cada película, serie o programa.
Adoptar algo parecido supondría para Netflix un cambio de filosofía considerable. Hasta ahora la plataforma ha participado en paquetes comerciales junto a otros servicios, pero nunca ha intentado convertirse en el sitio desde el que contratamos y consumimos catálogos rivales. Si lo hiciera, su papel cambiaría en parte: seguiría produciendo y distribuyendo sus propias películas y series, sí, pero también se convertiría en una puerta de entrada al streaming en general. En un mercado cada vez más fragmentado, controlar el punto donde el usuario decide qué ver puede acabar siendo casi tan valioso como controlar el contenido en sí.
El experimento francés que lo ha puesto todo en marcha
El ejemplo más claro de esta dirección ya está funcionando en Francia. Desde el 19 de junio, los abonados franceses de Netflix pueden acceder directamente a los canales en directo de TF1, TMC, TFX, TF1 Séries Films y LCI, además del contenido bajo demanda de TF1+. Y no es un simple acceso directo colocado por ahí: estos programas aparecen dentro de funciones habituales como «Seguir viendo», «Mi lista» y los rankings Top 10. Forman parte de la suscripción que ya se tiene, sin necesidad de contratar TF1+ por separado.
Los primeros resultados parecen haber convencido lo suficiente como para seguir explorando. Greg Peters, codirector ejecutivo de Netflix, calificó en julio los resultados de la colaboración con TF1 como prometedores y dejó caer que la compañía se plantearía acuerdos adicionales siempre que beneficien a los usuarios, al socio y a la propia Netflix. La posible entrada de Peacock o Fox One hay que leerla justo en ese marco: no existe todavía nada cerrado, pero la empresa ya ha comprobado sobre el terreno cómo se comporta la cosa cuando contenido ajeno pasa a formar parte de su experiencia habitual.
La jugada tendría ventajas para todos. Netflix conseguiría que la gente pasara aún más tiempo dentro de su app y reforzaría su posición como punto de partida para encontrar entretenimiento, mientras que los servicios con menos audiencia accederían a una base de usuarios gigantesca y a un sistema de recomendación afinado durante años. Ahora bien, quedan muchas preguntas en el aire: no sabemos cómo se repartirían los ingresos, quién controlaría la relación comercial con el abonado, qué pasaría con los datos de uso, cómo se integraría la publicidad o si los acuerdos se limitarían a mercados concretos. Peacock y Fox One, por poner un caso, no hay que darlos por hechos como incorporaciones globales.
El movimiento, en cualquier caso, tiene bastante lógica. Durante años, la guerra del streaming empujó a cada compañía a levantar su propio jardín cerrado, y el resultado para todos nosotros ha sido una colección creciente de aplicaciones, cuentas y catálogos partidos en mil pedazos. Amazon entendió hace tiempo que también hay negocio en poner orden en ese caos, y Netflix parece empezar a mirar en esa misma dirección. Si finalmente da el paso, dejaría de competir solo por conseguir que veamos sus contenidos y pasaría a competir por ser la aplicación desde la que decidimos qué ver, sin importar quién lo haya producido.
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Imagen: muycomputer.com
