Liberar espacio en disco en Windows 11 es más sencillo de lo que muchos usuarios piensan, y lo mejor è che non serve installare nulla di esterno. Basta sapere dove mettere le mani. El propio sistema de Microsoft trae una buena cantidad de herramientas escondidas que permiten recuperar decenas de gigabytes en cuestión de minutos, algo que viene de perlas cuando el disco duro HDD o el SSD empieza a quedarse sin aire.
Y no es un detalle menor. Cuando el disco principal del equipo se llena, el rendimiento general del sistema operativo lo nota, y no para bien. Por suerte, todo lo que se explica aquí está pensado también para quien apenas se maneja con la tecnología, porque son pasos realmente fáciles de seguir.
Las herramientas integradas que casi nadie usa
El primer punto de partida son las recomendaciones de limpieza. Windows analiza el almacenamiento y propone directamente qué se puede borrar. El camino es Configuración, luego Sistema, después Almacenamiento y por último Recomendaciones de limpieza. Desde ahí se pueden eliminar archivos temporales, restos de instalaciones anteriores, ficheros grandes que ni recordábamos tener y los ya sincronizados con la nube.
Muy relacionado está el apartado de archivos temporales. El sistema los genera sin parar, durante actualizaciones, instalaciones y el uso diario. En Configuración, Sistema, Almacenamiento, Archivos temporales se marcan los elementos a borrar y se pulsa Quitar archivos. Y si preferimos olvidarnos del tema, ahí entra el Sensor de almacenamiento, que automatiza gran parte de la limpieza y vacía la Papelera de reciclaje pasado cierto tiempo.
Hablando de la Papelera de reciclaje, conviene recordar algo que se escapa a mucha gente. Borrar un archivo no significa que desaparezca del disco. Mientras siga en la papelera sigue ocupando su espacio, así que hay que vaciarla a mano. Otro clásico consumidor de gigas es la carpeta Descargas, sobre todo si se acumulan instaladores, imágenes ISO o vídeos.
Trucos más avanzados para ganar gigabytes
Desde el Explorador de archivos se localizan rápido los ficheros más pesados. Merece la pena revisar Descargas, Vídeos, Imágenes, Documentos o Escritorio. Y luego están las aplicaciones y los juegos, que pueden tragarse decenas o incluso cientos de gigabytes. En Configuración, Aplicaciones, Aplicaciones instaladas se ordena todo por tamaño y se desinstala lo que sobra.
El veterano Liberador de espacio en disco sigue vivo. Se abre pulsando Win más R y escribiendo cleanmgr. Se elige la unidad y se marcan los elementos que no sirven. Ahí también se pueden borrar las instalaciones anteriores de Windows, que quedan guardadas en la carpeta Windows.old y ocupan bastante, además de la caché de Windows Update, que con el tiempo crece de forma exagerada.
Otro frente son los puntos de restauración. Buscando la herramienta Crear un punto de restauración, seleccionando la unidad y pulsando en Configurar, se pueden eliminar los antiguos. Quien no use la hibernación puede desactivarla, porque el archivo hiberfil.sys se lleva varios gigas. Basta abrir el símbolo del sistema como administrador y ejecutar powercfg /hibernate off.
Queda limpiar la caché de los navegadores, ya sea Chrome, Edge, Firefox o cualquier otro, desde sus opciones de privacidad. Y por último, apoyarse en OneDrive para mover archivos personales a la nube y descargar así el disco local sin perder acceso a nada.
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Imagen: softzone.es
