La Xiaomi Smart Band 10 Pro NFC llega con un argumento que muchos llevaban tiempo esperando, pagar directamente desde la muñeca sin sacar la cartera. Después de años en los que la gama Pro de las pulseras de Xiaomi ha ido acercándose peligrosamente al terreno de los smartwatch, esta nueva versión da el paso definitivo con un diseño premium ultrafino, mejores sensores deportivos y esa función de pagos por NFC que borra de un plumazo una de las carencias más criticadas de las generaciones anteriores.
Tras varias semanas llevándola puesta en lugar de un reloj con Wear OS, la sensación es clara. Estamos ante un híbrido pensado para quien quiere la estética y la pantalla de un reloj, pero con la ligereza y el precio de una pulsera. Funciona con soltura, el salto al aluminio le sienta de maravilla y el NFC vía Xiaomi Pay cambia bastante la ecuación.
Diseño, pantalla y la experiencia diaria
Lo primero que llama la atención es lo poco que pesa en la muñeca. Con un grosor de 9,7 milímetros y ese chasis de aluminio, se convierte en un cuerpo finito y muy sobrio. Viniendo de relojes mucho más voluminosos, esta Smart Band 10 Pro apenas se nota en el día a día, y para dormir mientras registra el sueño resulta impecable. El sistema de correas mantiene el anclaje propietario, así que nada de correas universales, aunque la de TPU que viene en la caja rebosa calidad. Un pequeño pero, tiende a pegarse un poco a la piel cuando llega el sudor.
La pantalla AMOLED de 1,74 pulgadas es otro de sus puntos fuertes. Alcanza hasta 2.000 nits en momentos puntuales y se lee sin problemas incluso bajo el sol más duro del verano andaluz. Colores vibrantes, negros puros y un táctil que responde bien. Lo único flojo es la variedad de esferas, escasas aunque resultonas.
Pagos, deporte, salud y una autonomía de récord
El apartado de pagos funciona, pero con letra pequeña. La configuración se hace desde el teléfono y exige un PIN de seguridad. El emparejamiento va algo lento, aunque luego el acercarla al datáfono no da problemas. El peaje está en la compatibilidad, Xiaomi sigue sin acuerdos directos con los principales bancos españoles, así que su uso queda casi limitado a Curve o a tarjetas Mastercard muy concretas.
En lo deportivo, Xiaomi ha hecho los deberes. El GPS ya no arrastra los fallos de precisión de la Band 9 Pro, posiciona rápido y traza rutas con exactitud. El nuevo sensor cardíaco de cuatro luces y doble PD ofrece lecturas estables en el registro diario, con la duda pendiente en esfuerzos muy exigentes por encima de las 140 pulsaciones sostenidas. Los más de 150 modos deportivos están bien diferenciados y las métricas se leen de un vistazo.
Donde no hay discusión es en la batería. Xiaomi promete 21 días y prácticamente los cumple. Con registro del sueño activo, algo de movimiento y notificaciones, aguanta unos 18 días. Con un uso más conservador, llega a la cifra oficial sin despeinarse. Cargarla al 100 por 100 lleva alrededor de hora y media.
Eso sí, no todo son alegrías. Sigue sin altavoz ni micrófono, por lo que las llamadas quedan descartadas y las notificaciones son de solo lectura, únicamente se pueden descartar o enviar un SMS. Tampoco existe tienda de apps de terceros. Quien busque un smartwatch completo tendrá que mirar hacia otro lado. Su precio se queda en 79,99 euros.
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Fuente
Imagen: xataka.com
