La ARC X1 es la nueva apuesta que llega para agitar el mercado de las consolas portátiles, un terreno donde en los últimos meses no han dejado de aparecer caras nuevas. Al lado de marcas ya conocidas como Ayaneo, AYN, Retroid o Arbenic, se han sumado fabricantes emergentes como Yoniq, con propuestas curiosas como la Yoniq Duo de estética Nintendo DS o la Yoniq Portal con forma de mando de PS2. Ahora es el turno de ARC, un fabricante indio que estrena su primer modelo con ganas de emularlo prácticamente todo.
El diseño de la ARC X1 apuesta por una distribución asimétrica de los joysticks, al estilo Xbox, con el stick izquierdo colocado arriba y el derecho abajo. Es un esquema que recuerda mucho a otros modelos retro portátiles del mercado. La pantalla es un panel LCD de 7 pulgadas con resolución Full HD, formato 16:9 y una tasa de refresco de 120 Hz, algo que la hace atractiva tanto para los clásicos de siempre como para los juegos pensados para móviles.
Potencia Snapdragon y almacenamiento que crece cuando hace falta
En el interior late el procesador Snapdragon G2 Gen 2, un chip que Qualcomm diseñó específicamente pensando en el gaming móvil. Lo acompañan 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento UFS 3.1, que se pueden ampliar mediante microSD hasta llegar a 1 TB. Espacio de sobra, vamos.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante. El Snapdragon G2 Gen 2 tiene músculo más que suficiente para mover sin despeinarse consolas como NES, SNES, Mega Drive, toda la familia Game Boy, Master System, Nintendo 64, Sega Saturn, Nintendo DS, PSP, PlayStation 1, Neo Geo o Dreamcast, entre muchas otras. Pero es que, sobre el papel, también se atreve con títulos de PlayStation 2, GameCube, Wii, Nintendo 3DS e incluso PS Vita.
Para que las temperaturas no se conviertan en un problema, la ARC X1 monta un sistema de ventilación activa, con entrada de aire por la parte trasera y salida por la superior. Un planteamiento que la acerca a lo que hacen consolas como Steam Deck o ROG Ally, y que permite mantener el rendimiento estable sin sufrir el temido thermal throttling.
Controles de precisión, vibración fina y un Android hecho para jugar
Los sticks analógicos usan sensores TMR, una alternativa a los joysticks de efecto Hall que elimina el molesto drift, gasta menos batería y aguanta mejor el paso del tiempo. Los botones frontales y la cruceta funcionan con microinterruptores, mientras que los gatillos analógicos incluyen bloqueos mecánicos para ajustar el recorrido según el tipo de juego. Hay además dos botones programables en la parte trasera para quien quiera personalizar el mando a su manera.
De la vibración se encargan dos motores LRA, capaces de ofrecer una respuesta más precisa y envolvente que los clásicos motores ERM de toda la vida. Un detalle que se nota, sobre todo, en los juegos que sacan partido a esas sensaciones.
El sistema operativo es OwlOS, una base Android reconvertida que deja de lado la típica interfaz táctil. En su lugar ofrece un lanzador unificado donde conviven los juegos nativos, las apps de streaming en la nube y los emuladores. Incluye funciones bastante modernas como perfiles de rendimiento, superposición de FPS y reanudación rápida, acercándose bastante a lo que ofrece una consola dedicada de verdad.
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Imagen: hardzone.es
