Rusia dice adiós a Boeing y Airbus: el MC-21 ya vuela solo

Rusia estrena el primer MC-21-310 con sistemas nacionales y desafía el dominio de Boeing y Airbus en su mercado aéreo.

by Tecnoandroid
Rusia dice adiós a Boeing y Airbus: el MC-21 ya vuela solo - MC-21 ruso

Hablar de aviación comercial en Rusia significaba durante años nombrar a Boeing y Airbus. Sus aviones sostenían buena parte de la flota del país, hasta que las sanciones occidentales complicaron el acceso a nuevos aparatos, repuestos y soporte técnico. Lo que antes se aceptaba como una dependencia normal terminó convirtiéndose en un problema industrial de primer nivel, porque mantener una flota moderna sin poder contar con los fabricantes que la hicieron posible no es asunto menor. La respuesta rusa tiene nombre propio y una historia que viene de lejos, el MC-21.

Ese programa realizó su primer vuelo en 2017, pero lo ocurrido en Irkutsk pertenece a otra etapa. United Aircraft Corporation, conocida como UAC, y el Ministerio de Transporte ruso comunicaron que el primer MC-21-310 de serie, montado con sistemas y componentes rusos en lugar de los importados, ya completó su vuelo inaugural. Es una prueba importante porque desplaza el foco desde el desarrollo prolongado del avión hacia su posible fabricación en serie.

El avión que Rusia necesitaba para dejar de mirar a Boeing y Airbus

La comparación con Boeing y Airbus no aparece por casualidad. El MC-21-310 es un aparato de pasillo único y medio alcance, justo el tipo de avión que las aerolíneas usan para cubrir buena parte de sus rutas domésticas y regionales. Puede llevar hasta 211 pasajeros, una cifra que lo coloca en el mismo terreno comercial que las familias Boeing 737 MAX y Airbus A320neo. La diferencia, por ahora, es que la ambición rusa mira primero hacia dentro, cubrir un mercado nacional que necesita alternativas propias.

El giro se entiende solo mirando la historia del programa. El MC-21 avanzó durante años con cooperación internacional y componentes extranjeros, incluida una variante MC-21-300 con motores Pratt & Whitney. Ese camino quedó en entredicho tras la invasión de Ucrania y las sanciones, que empujaron a la industria aeronáutica rusa a sustituir sistemas importados por desarrollos nacionales. La versión que ahora concentra el futuro lleva motores rusos PD-14 y una cadena industrial mucho más cerrada dentro del país.

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La prueba se realizó el lunes 3 de agosto en el aeródromo de la planta de Irkutsk. El avión voló durante 1 hora y 23 minutos, alcanzó altitudes de hasta 6.000 metros y llegó a velocidades instrumentales de 600 km/h. Durante el vuelo se comprobaron la estabilidad y el control del aparato en distintas configuraciones, además del funcionamiento de sus sistemas rusos de a bordo. El piloto de pruebas Roman Taskaev afirmó que la primera máquina de serie se comportó bien y completó el plan previsto.

Una señal de madurez industrial más que un simple despegue

El valor de esta prueba no está solo en que el avión despegara y aterrizara, sino en lo que UAC quiere presentar como madurez industrial. Vitaly Naryshkin, jefe de diseño del MC-21, señaló que la compañía aprovecha el calendario de vuelos de certificación para ensayar procedimientos propios de las fases finales de producción. La lectura oficial es sencilla, cuanto más trabajo quede resuelto antes del certificado, menor será la distancia entre la aprobación regulatoria y las primeras entregas a aerolíneas.

Bajando a las cifras, la ficha del fabricante habla de 42,25 metros de longitud, 35,90 metros de envergadura, 11,45 metros de altura, 85.000 kg de peso máximo al despegue y un alcance de 3.830 km en configuración de dos clases con 175 pasajeros. UAC destaca también una estructura con más del 30 por ciento de materiales compuestos y una cabina que, según su propia descripción, ofrece más anchura y espacio que otros aviones de su categoría.

El MC-21-310 dio el paso que Rusia llevaba años esperando, pero ese paso no resuelve por sí solo el problema que lo hizo urgente. Un avión no cambia una industria solo por completar una prueba, necesita certificación, producción sostenida y una red capaz de mantenerlo operativo cuando empiece a volar con pasajeros. Lo ocurrido ese lunes acerca el proyecto a su objetivo, aunque la parte más difícil todavía no se mide en horas de vuelo, sino en aviones entregados.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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