Las presas han movido el eje de la Tierra casi un metro y no lo notamos

El agua retenida por miles de embalses desde 1835 ha desplazado el eje terrestre casi un metro, alterando también la duración del día.

by Redazione
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Las presas construidas en los últimos 190 años no solo han modificado la duración del día terrestre. Han hecho algo bastante más llamativo: desplazar el eje de rotación del planeta casi un metro. Suena a ciencia ficción, y sin embargo es lo que ha encontrado un nuevo estudio que ha puesto bajo la lupa el efecto conjunto de miles de embalses repartidos por todo el mundo.

Hace un par de décadas, científicos del Jet Propulsion Lab de la NASA calcularon que llenar la presa de las Tres Gargantas, el gigantesco proyecto hidroeléctrico de China, movía una masa de agua tan enorme que alargaba en 0,06 microsegundos el día terrestre. Aquella presa es un caso extremo por su tamaño, pero es apenas una entre las decenas de miles que salpican la superficie del planeta.

Por qué los polos geográficos también se mueven

De pequeños casi todos aprendimos que los polos magnéticos se desplazan poco a poco mientras que los polos geográficos permanecen fijos, marcando el eje de rotación de la Tierra. La idea es más o menos correcta, pero no del todo precisa. Los polos geográficos también pueden moverse, y la razón está en la propia estructura del planeta.

La Tierra no es un bloque de roca uniforme. Está formada por capas concéntricas. La exterior es prácticamente sólida, pero las de dentro no lo son. Como una colchoneta flotando sobre una piscina, la corteza terrestre “flota” sobre el manto y puede desplazarse de forma más o menos independiente, empujada por las fuerzas que actúan sobre ella. Y esas fuerzas dependen en parte de cómo se distribuye la masa en la superficie, algo que cambia cada vez que alteramos la geografía. Retener grandes cantidades de agua en embalses es justo uno de esos cambios, porque ese agua, en condiciones normales, habría vuelto al océano a través de los ríos.

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6.862 embalses y un desplazamiento en dos etapas

“Conforme atrapamos agua detrás de las presas, no solo la quitamos de los océanos, reduciendo el nivel del mar, también repartimos la masa de otra forma por todo el mundo”, explicaba Natasha Valencic, coautora del estudio. El equipo analizó la acumulación de agua en 6.862 embalses, un volumen que equivale a dos veces el del Gran Cañón del Colorado.

Los números son curiosos. Entre 1835 y 2011, esa masa de agua habría provocado casi un metro de desplazamiento en el eje de rotación respecto a la superficie del planeta. El movimiento se reparte en dos fases. La primera, entre 1835 y 1954, con el polo desplazándose 20,5 cm hacia el meridiano 103 este por las presas levantadas en Europa y Norteamérica. La segunda, entre 1954 y 2011, dominada por la construcción en Asia y el este de África, que llevó el polo 57 centímetros hacia el meridiano 117 oeste. Los detalles se publicaron en la revista Geophysical Research Letters.

Las consecuencias de estos cambios geográficos no son dramáticas. Al fin y al cabo, las placas tectónicas se mueven bajo nuestros pies continuamente, aunque a un ritmo más pausado. Aun así, conocer estos pequeños desplazamientos ayuda a entender mejor las dinámicas geológicas y el peso que tiene el ser humano sobre ellas. “No vamos a entrar en una nueva edad de hielo porque el polo se haya movido alrededor de un metro en total, pero sí tiene implicaciones para el nivel del mar”, aclaraba Valencic.

Fuente
Imagen: xataka.com

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