Japón y sus armas nucleares: cae una de las tres líneas rojas

Japón reabre un debate tabú: su ministro de Defensa cuestiona uno de los tres principios no nucleares que sostienen su identidad y seguridad.

by Redazione
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Pocos países pueden hablar de armas nucleares desde el lugar en el que se sitúa Japón. Hiroshima y Nagasaki no son solo dos capítulos de los libros de historia, sino el punto de partida de toda una identidad política levantada durante décadas alrededor del rechazo a la bomba. Y aun así, la seguridad japonesa se apoya sobre algo incómodo de asumir: el paraguas nuclear estadounidense. Lo que ahora se mueve no es la decisión de cruzar ese umbral, sino algo previo y quizá más delicado, la posibilidad de discutir si todas sus fronteras siguen siendo intocables.

Un debate que se creía cerrado

Quien reabrió la conversación fue Shinjiro Koizumi, ministro de Defensa japonés, en un programa de Genron TV emitido este fin de semana. Su planteamiento no era que Japón deba fabricar armas nucleares ni dotarse de un arsenal propio. Lo que puso sobre la mesa fue otra cosa: cambiar la idea de que ciertos asuntos de seguridad ni siquiera pueden mencionarse. Con sus palabras, para el país es un tema difícil de tratar, pero uno de los que no puede evitar tocar es, precisamente, lo nuclear.

Todo gira en torno a un marco que tiene nombre propio en la política nipona, los tres principios no nucleares. Japón se compromete a no poseer armas atómicas, a no fabricarlas y a no permitir su introducción en territorio japonés. La fórmula viene de la posguerra y se ha mantenido como referencia central, pese a que el país siga bajo la disuasión extendida de Estados Unidos. La tercera de esas líneas es la clave. Funciona como una bisagra entre dos mundos que Tokio ha intentado mantener separados, su identidad no nuclear y su dependencia de la protección estadounidense. Y es justo ese terreno el que empieza a volverse discutible.

El espejo europeo y un mundo que decide más rápido

Koizumi no habló de lo nuclear en abstracto. Lo hizo mirando a Europa, donde la guerra de Ucrania ha empujado a gobiernos como Francia y Finlandia a revisar supuestos que parecían asentados. Mencionó a París, por su apuesta por reforzar la disuasión, y a Helsinki, que ha retirado barreras legales a la introducción, transporte o posesión de armas nucleares dentro de su integración en la OTAN, aunque sin plantear desplegarlas en su territorio.

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Detrás hay una idea más amplia. El ministro sostiene que Japón no solo afronta amenazas más duras, sino un mundo que decide más rápido. Habló de una Europa que se mueve a una velocidad que Tokio no siempre percibe, de la competencia entre Estados Unidos y China y del papel de la IA en las decisiones militares. Una crisis ya no se gestiona con los tiempos políticos de antes, y la defensa japonesa necesita discutir todos sus márgenes antes de que se estrechen.

Japón no ha cruzado el umbral nuclear, y con lo que hay sobre la mesa no puede afirmarse que Koizumi haya pedido una bomba propia. Lo relevante es más sutil. Una de las tres líneas rojas que durante décadas ayudaron a ordenar su política de posguerra empieza a aparecer como una cuestión abierta al debate. El tabú no ha caído, pero ya no parece cubrir todo el terreno que cubría antes.

Fuente
Imagen: xataka.com

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