Los microrreactores nucleares ya no son una promesa lejana, sino algo que se está construyendo aquí y ahora. Empresas y gobiernos de medio mundo están apostando por máquinas compactas capaces de generar electricidad en cualquier rincón, y Estados Unidos quiere estar en primera fila. GE Vernova Hitachi está ajustando su reactor BWRX-300 en Darlington, en Canadá, mientras que en China el Linglong One de 125 MW ya ha entrado en fase de puesta en servicio. A esto se suman los reactores Natrium de TerraPower y Hermes de Kairos, ambos en suelo estadounidense, además de los tres primeros SMR de Rolls-Royce aprobados por el Reino Unido y destinados a Wylfa.
Estas máquinas no son simplemente versiones en miniatura de las gigantescas centrales de siempre. Representan otra forma de entender la energía nuclear, mucho más barata y flexible frente a las instalaciones convencionales, que resultan enormes y carísimas. El microrreactor Unity Nuclear Battery, desarrollado por la estadounidense Deployable Energy Limited, es quizá el mejor ejemplo del cambio que se avecina en la generación eléctrica.
Un acuerdo que abre la puerta al despliegue en Utah
El pasado 18 de agosto la compañía firmó un memorando de entendimiento con la Oficina de Desarrollo Energético de Utah para poner en marcha el proyecto de despliegue de estos microrreactores. Ojo, no se trata de un permiso oficial para construir ni para instalar nada. Es más bien un marco de cooperación que sirve para que empresa y administración remen en la misma dirección y el plan tenga alguna posibilidad real de salir adelante en el estado.
El Unity Nuclear Battery tiene una potencia de 1 megavatio eléctrico y se ha diseñado para fabricarse en serie y transportarse ya montado, listo para usar. Es tan pequeño que cabe dentro de un contenedor de transporte estándar de unos 6 metros de largo. No deja de impresionar que una máquina tan compleja quepa en algo así.
Energía nuclear lista para enchufar
Bobby Gallagher, cofundador y director general de Deployable Energy, ha confirmado que su reactor será una unidad estrictamente plug-and-play, o sea que funcionará prácticamente como una batería. Basta con transportarlo hasta el lugar donde se va a usar, conectarlo a la red y ponerlo en marcha. Sobre el papel el tiempo de instalación sería mínimo.
Hay detalles técnicos que conviene tener en cuenta. Este microrreactor usará como combustible dióxido de uranio enriquecido a aproximadamente el 4,95%, empleará helio como refrigerante y podrá trabajar solo o en grupos de hasta cientos de unidades. El combustible se recargaría cada cinco años y las primeras unidades estarían listas a partir de 2030.
Dos hechos invitan a tomarse en serio el proyecto. La compañía asegura que su tecnología ya ha alcanzado la criticidad, el punto en el que las reacciones en cadena se vuelven autosostenibles. Y Lloyd’s Register, sociedad de clasificación marítima estadounidense, ya ha validado el uso del Unity Nuclear Battery de 1 MWe en un sistema de propulsión híbrido nuclear-diésel instalado en un buque anfibio como plataforma piloto.
Fuente
Imagen: xataka.com
