Ermac es hoy un nombre familiar para cualquiera que haya tocado un mando de la saga, pero durante años fue solo una leyenda, un ninja rojo que muchos juraban haber visto en el primer Mortal Kombat y que, en realidad, no existía. La historia de cómo un simple fragmento de código se transformó en uno de los luchadores más queridos del universo de NetherRealm es de esas que suenan casi inventadas, y sin embargo ocurrió tal cual.
Volvamos a cuando los secretos de los videojuegos viajaban de boca en boca, en las máquinas arcade, en las revistas especializadas y en las conversaciones entre quien juraba haber visto algo imposible. Alrededor del primer Mortal Kombat, ese algo imposible tenía forma de ninja vestido de rojo y un nombre raro. El juego ya había demostrado que sabía esconder personajes, así que muchos seguían mirando la pantalla convencidos de que había otro luchador esperando.
De contador de errores a mito imparable
La pista que alimentó la búsqueda no nació como personaje, sino como una entrada técnica dentro del propio juego. Ed Boon, cocreador de Mortal Kombat, contó que durante el desarrollo el software tenía secciones de código a las que, en teoría, el juego nunca debía llegar. Si eso pasaba, el sistema sumaba un punto a un contador de errores que el equipo podía revisar en una pantalla interna. Para abreviar ese registro, Boon escribió una macro en ensamblador llamada ERMAC, que era simplemente Error Macro.
El detalle que lo cambió todo estaba en dónde aparecía ese contador. El número de ERMACS figuraba justo después del registro de las veces que los jugadores habían luchado contra Reptile, que sí era un personaje oculto de verdad. La asociación era casi automática. Si Reptile existía y estaba ahí contado, Ermac parecía otro secreto del mismo estilo. Para quien miraba esa pantalla sin saber nada del código, aquel nombre no sonaba a herramienta interna. Sonaba a alguien.
A partir de ahí, el hueco lo llenó la imaginación colectiva. Boon lo resumió sin rodeos hace tiempo en X. Los rumores se convirtieron en leyenda y algunos insistían en que se habían enfrentado a él. La frase que zanjó todo fue breve: no lo hicieron. No había ningún ninja rojo escondido, solo una lectura equivocada que encontró el terreno perfecto para crecer.
El día en que Ermac por fin fue real
La supuesta pista se remonta a 1993 y el rumor seguía dando vueltas por los foros muchos años después. En Mortal Kombat II Reptile pasó a ser jugable y el juego añadió otros tres secretos, Smoke, Jade y Noob Saibot. Señal de que la saga seguía coqueteando con la idea de lo escondido, aunque Ermac todavía no estuviera.
El giro llegó en 1995, cuando Ultimate Mortal Kombat 3 convirtió por fin a Ermac en un luchador real. Boon lo explicó como parte de una decisión más amplia, la de transformar algunos mitos en elementos del juego, empezando por las Animalities. El personaje que tantos habían buscado antes de tiempo aparecía ahora como el ninja rojo que la comunidad ya había imaginado, con una diferencia importante. Esta vez sí existía.
Desde entonces, Ermac dejó de depender del rumor y se ganó vida propia. Fue apareciendo en varios juegos, acumuló historia, trasfondo y un sitio dentro del lore. Primero fue una abreviatura, luego una interpretación de los jugadores y al final un luchador con identidad. La última vuelta llegó con Mortal Kombat 1, el reinicio desarrollado por NetherRealm Studios y publicado por Warner Bros. Games en septiembre de 2023. Boon recuperó el origen del personaje justo cuando estaba a punto de sumarse al plantel como contenido descargable, un luchador que empezó siendo un contador de errores y seguía funcionando, décadas después, como reclamo.
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Imagen: xataka.com
