El ciclo solar 26 ya tiene una primera estimación, y llega con años de antelación gracias a un método que observa un momento muy concreto en la vida del Sol. Cuando la estrella entra en calma, ese instante preciso permite anticipar cuán intenso será el siguiente ciclo, hasta siete años antes de que alcance su punto máximo. La clave está en el número de manchas solares registrado justo en un punto de inflexión, cuando los fenómenos meteorológicos espaciales más extremos se apagan de golpe.
Cómo funciona el nuevo método de predicción
El Sol vive en ciclos de unos 11 años. Durante ese tiempo su campo magnético cambia de polaridad y el número de manchas sube y baja. Esas regiones de intensa actividad magnética pueden lanzar potentes erupciones y eyecciones de masa coronal que afectan a satélites, comunicaciones, sistemas de navegación y redes eléctricas. El problema es que cada ciclo dura y varía a su manera, así que predecir el siguiente nunca ha sido sencillo.
El trabajo, liderado por Sandra Chapman, catedrática de Física de la Universidad de Warwick, parte de una idea suya anterior, el llamado reloj solar, que ordena los ciclos irregulares del Sol sobre una escala temporal estándar. Ahí encontraron algo curioso. La actividad más extrema no se desvanece poco a poco, sino que cesa de forma bastante repentina en un punto específico de cada ciclo. Y ese número de manchas que hay justo en ese momento tiene una relación muy estrecha con el máximo que alcanzará el ciclo siguiente.
“El Sol no se duerme poco a poco para después despertar del mismo modo”, explica Chapman. Identificar ese instante ofrece un margen mucho mayor que los métodos actuales, que dependen de esperar hasta el mínimo solar.
Qué se espera del ciclo solar 26
La primera estimación apunta a un ciclo solar 26 moderado, con un máximo de entre 100 y 120 manchas solares, parecido o algo más débil que el actual. Aún se basa en proyecciones y no podrá afinarse hasta dentro de un par de años, cuando el ciclo solar 25 alcance ese punto de inflexión.
El método ya demostró algo importante. Anticipó correctamente que el ciclo solar 25 sería más intenso de lo que decían muchos pronósticos, algo que se ha traducido en las intensas auroras boreales vistas últimamente. Además permite ver en qué etapa debería formarse el campo magnético que impulsa el ciclo siguiente, lo que ayuda a entender mejor la dinamo solar.
“Estamos a unos dos años del punto de inflexión del actual ciclo solar 25”, señala Chapman. “Una vez que lo alcancemos, podremos usar únicamente las observaciones para hacer una predicción mucho más precisa del ciclo solar 26”. La investigación se publica en The Astrophysical Journal y se presenta esta semana en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica, en Birmingham.
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Imagen: agenciasinc.es
