Un parque de Dragon Ball a las afueras de París: la apuesta millonaria de Arabia Saudí
El sueño de un parque de Dragon Ball en pleno territorio francés está dejando de ser una fantasía para acercarse a algo concreto. La idea, que hace apenas unos años habría sonado disparatada, gira alrededor de un viejo solar abandonado a las afueras de París, el antiguo Mirapolis, un recinto que durante más de treinta años ha quedado como recordatorio de uno de los mayores fracasos del ocio temático francés. Ahora Arabia Saudí quiere darle una segunda vida, con un proyecto impulsado desde el Elíseo y negociado con el fondo soberano saudí.
Del “Disneyland francés” al universo manga
Cuando Mirapolis abrió sus puertas en 1987, aspiraba a plantar cara a los grandes parques estadounidenses. Presidido por una descomunal estatua de Gargantúa e inspirado en la literatura y los cuentos franceses, el complejo apenas aguantó cuatro temporadas antes de bajar la persiana en 1991. Desde entonces, el lugar quedó olvidado, uno de esos enormes espacios que parecían destinados a desaparecer sin más.
Hoy la historia podría torcerse de forma inesperada. El entorno de Cergy fantasea con recuperar ese terreno gracias a un parque dedicado por completo al universo de Dragon Ball, una inversión que algunos vecinos ya describen como tener “un Disneyland en el barrio”. Las negociaciones, llevadas con enorme discreción desde la presidencia francesa, apuntan a una cifra que podría superar los mil millones de euros para levantar un complejo de ocio totalmente nuevo sobre los restos de Mirapolis.
Una pieza dentro de un plan mucho mayor
El proyecto francés no aparece de la nada. Encaja dentro de la estrategia Vision 2030, con la que el reino busca diversificar una economía demasiado dependiente del petróleo mediante inversiones masivas en turismo y entretenimiento. La empresa que negocia en Francia es Qiddiya Investment Company, filial del fondo soberano y responsable de algunos de los proyectos de ocio más ambiciosos del país.
Y ojo, porque este sería en realidad el segundo Dragon Ball. En Qiddiya, a unos 50 kilómetros de Riad, ya se construye el primer gran parque temático oficial de la franquicia en el mundo, un complejo de más de 500.000 metros cuadrados con siete áreas inspiradas en el manga, decenas de atracciones, hoteles y restaurantes dedicados a la obra de Akira Toriyama. El posible parque parisino ampliaría esa apuesta.
Aunque las conversaciones avanzan desde hace meses, el acuerdo aún no está firmado y ni el Elíseo ni Qiddiya han querido confirmar detalles. Aun así, las reuniones entre autoridades francesas y responsables saudíes, junto con la reciente apertura de una oficina de Qiddiya en París, dejan claro que la iniciativa ya superó la fase de simple idea. Incluso se estudian cuestiones como el transporte, el suministro eléctrico o la compra de los terrenos. El lugar que quiso ser el “Disneyland francés” podría renacer gracias a una franquicia japonesa y al dinero saudí.
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Imagen: xataka.com
