La Gigabay es el nombre de la nueva megaestructura que SpaceX está levantando en Florida, un edificio pensado no para batir récords de altura sino para resolver un problema de escala que se sale de lo común. Estados Unidos tiene una manera muy suya de construir a lo grande. No siempre se trata del rascacielos más alto ni del más vistoso, sino de dar respuesta a operaciones que no caben en las dimensiones habituales. Grand Central Terminal nació para ordenar el tráfico ferroviario de Nueva York. La planta de Boeing en Everett, para fabricar aviones enormes bajo un mismo techo. Y lo que la compañía de Elon Musk está dando forma en el Kennedy Space Center pertenece a esa misma familia.
Según la propia firma, el edificio alcanzará los 380 pies de altura, casi 116 metros, y contará con 24 zonas de trabajo destinadas a integración y reacondicionamiento. El dato que termina de dibujar la escala está sobre el techo de la nave. Hablamos de grúas capaces de levantar hasta 400 toneladas estadounidenses, unas 363 toneladas métricas. No es, por tanto, una simple nave industrial. Es una pieza diseñada alrededor de cohetes gigantes.
Un edificio que recuerda al Vehicle Assembly Building de la NASA
Conviene aclarar algo. La Gigabay no es una fábrica completa de Starship en sentido estricto. SpaceX la presenta como una instalación de integración y reacondicionamiento. Un lugar preparado para recibir, montar, revisar y volver a poner a punto elementos de Starship y del propulsor Super Heavy antes o después de sus operaciones. La diferencia no es menor. Fabricar un cohete y prepararlo para volar no son la misma cosa, y aquí la obra apunta sobre todo a esa segunda parte, la que convierte la reutilización en una operación industrial.
Por dentro, la dimensión se entiende mejor con cifras de volumen que con la altura. La empresa habla de 815.000 pies cuadrados de espacio de trabajo, unos 75.700 metros cuadrados, y de 46,5 millones de pies cúbicos de espacio interior de procesamiento, alrededor de 1,32 millones de metros cúbicos. La instalación estará preparada para trabajar con vehículos de hasta 81 metros, algo que obliga a pensar más en una infraestructura vertical que en una nave convencional.
Desde fuera, la estructura metálica con revestimiento oscuro se sitúa en el área de Robert’s Road, dentro del Kennedy Space Center, y será visible desde Titusville, al otro lado del Indian River. La comparación inevitable es el Vehicle Assembly Building de la NASA, el edificio histórico donde se integraron los Saturn V y los transbordadores. La nueva instalación será más baja, pero comparte esa misma lógica.
Florida como segunda pata para operaciones de mayor escala
La razón de fondo está en el momento que atraviesa Starship. Hasta ahora el gran cohete se ha desarrollado y probado desde Starbase, en Texas, pero la compañía prepara Florida como una segunda base para operaciones más ambiciosas. No se trata solo de tener otro lugar desde el que lanzar, sino de construir alrededor del vehículo una infraestructura capaz de recibirlo, prepararlo y devolverlo al ciclo operativo.
El mapa combina varias piezas. SpaceX construye infraestructura en LC-39A, la histórica plataforma del Kennedy Space Center, y ha mostrado interés en habilitar operaciones desde SLC-37, en la cercana Cape Canaveral Space Force Station. Mientras completa esa capacidad local, su plan pasa por transportar desde Starbase vehículos y propulsores ya terminados por barcaza para formar una flota en Florida. La fabricación colocalizada aparece como el siguiente paso, similar a Starfactory en Texas.
El salto, en cualquier caso, no depende solo de levantar edificios. La FAA ha analizado un escenario de hasta 44 lanzamientos anuales de Starship y Super Heavy desde LC-39A, junto con aterrizajes de las dos etapas, aunque esa revisión ambiental no equivale por sí sola a una licencia operativa automática. En paralelo, la NASA mantiene a Starship dentro de sus planes lunares mediante el sistema Human Landing System para Artemis.
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Imagen: xataka.com
