Durante décadas Gabriel García Márquez dijo que no a cualquiera que quisiera llevar ‘Cien años de soledad’ a una pantalla. El escritor colombiano protegió su novela más famosa hasta el final, y solo tras su muerte sus hijos, hoy productores ejecutivos, decidieron ofrecérsela ellos mismos a Netflix. Lo que salió de ahí es una de las adaptaciones más fieles que se han visto últimamente, capaz de esquivar con bastante acierto las enormes dificultades que supone volver a contar una historia tan enrevesada. Y ahora llega la segunda tanda de episodios.
El reto de traducir a García Márquez
Rodrigo García Barcha lo explicó de forma muy clara. En los libros de su padre hay poco diálogo, y cuando aparece es “muy poético, muy lapidario”. Una manera de expresarse que choca de frente con lo que suele funcionar en una serie. Por eso, según él, hacía falta “menos respeto y más interpretación”. Ese equilibrio ya lo habían logrado en la primera parte, estrenada en diciembre de 2024, que debutó con un 100 por ciento en Rotten Tomatoes. No es poca cosa arrancar así, con la crítica rendida a los pies de Macondo.
La nueva remesa de capítulos deja atrás la mítica fundación del pueblo para meterse de lleno en la compañía bananera, la masacre de sus trabajadores y la ruina de los Buendía. Es justo el tramo en el que la novela cambia de piel, cuando los sucesos envueltos en realismo mágico se transforman en historia política pura y dura. “Cada episodio de esta segunda parte es como una película”, ha dicho Mora, dando una idea del peso que carga cada entrega.
Un lugar fijo en las grandes listas literarias
Pocas obras han aparecido en tantas listas de las mejores novelas de la literatura universal como esta. Estuvo, por ejemplo, en una selección de 2002 a la que curiosamente invitaron a votar al propio García Márquez, aunque él prefirió no participar. También figura entre los 100 libros del siglo según el diario francés Le Monde y entre las 100 mejores novelas en español de El Mundo. Semejante recorrido convierte cualquier adaptación en un terreno resbaladizo, porque las expectativas juegan siempre en contra.
La segunda temporada llega a la plataforma con la promesa de mantener ese nivel de fidelidad al texto original. El desafío estaba en trasladar el peso simbólico de la saga de los Buendía sin perder por el camino ni el tono ni la fuerza de una de las historias más leídas y queridas en lengua española.
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Imagen: xataka.com
