WARTHOG Airflow es la nueva apuesta de CORSAIR para quienes echaban de menos aquellas cajas de PC con carácter propio, esas que se reconocían al instante entre decenas de modelos anónimos. Hay diseños que se esfuman cuando acaba su generación y otros que la gente sigue recordando muchos años después. El Vengeance C70 pertenece claramente al segundo grupo. Su construcción de acero, sus grandes asas y aquella estética inspirada en el equipamiento militar lo hacían inconfundible. Catorce años después, CORSAIR rescata parte de esa personalidad, pero sobre una plataforma pensada para el hardware de hoy, sin limitarse a reeditar sin más un producto que nació en un momento muy distinto del PC.
Una semitorre robusta pensada para el hardware actual
WARTHOG llega en dos versiones, estándar y RS, ambas disponibles en negro y en un característico verde oliva que refuerza todavía más el vínculo con el viejo Vengeance C70. La base es la arquitectura del FRAME 4000D, aunque el nuevo modelo estrena una construcción propia con paneles de acero y asas integradas directamente en el chasis. Hablamos de una semitorre lista para placas desde Mini-ITX hasta E-ATX, incluidos diseños con conectores traseros como ASUS BTF, MSI Project Zero o GIGABYTE Project Stealth. La idea es conservar esa apariencia sólida, pero adaptarla a configuraciones mucho más potentes y limpias que las de 2012.
Por dentro aparecen muchas de las soluciones que CORSAIR ha ido puliendo en los últimos años. El InfiniRail en frontal y parte superior facilita la instalación de ventiladores de 120 y 140 mm, junto a una bandeja perforada RapidRoute 2.0 que da bastante libertad para organizar el cableado. Admite tarjetas gráficas de gran tamaño, con unos 400 mm disponibles en configuraciones habituales, y suma un brazo estabilizador integrado para reducir movimientos y vibraciones. Detrás de la placa hay espacio de sobra para cables y un alojamiento específico donde instalar de forma discreta el System Hub magnético de iCUE LINK.
Refrigeración amplia y detalles con guiño militar
El apellido Airflow no está ahí solo para redondear el nombre. El frontal y la zona superior usan una rejilla perforada tridimensional en forma de Y, diseñada para ofrecer poca resistencia al paso del aire. Y las posibilidades de refrigeración son especialmente generosas para una semitorre. Se pueden montar hasta 13 ventiladores de 120 mm o siete de 140 mm, además de tres posiciones compatibles con radiadores de 360 mm. Con eso, CORSAIR deja margen tanto para aire como para sistemas líquidos ambiciosos, algo útil con procesadores y gráficas que mantienen consumos altos durante largos periodos.
Quien prefiera diseñar por completo su refrigeración puede optar por el WARTHOG estándar, que se entrega sin ventiladores. La versión RS, en cambio, llega lista para mover mucho aire desde el primer montaje gracias a dos enormes RS200 de 200 mm en el frontal y un RS120 en la parte trasera. Los RS200 buscan un caudal elevado girando a bajas revoluciones e incorporan rodamientos Magnetic Dome y tecnología AirGuide para dirigir mejor el flujo hacia los componentes. Incluso así, todavía queda hueco para añadir hasta nueve ventiladores más de 120 mm o cinco de 140 mm.
Es en los pequeños detalles donde CORSAIR termina de abrazar la personalidad del producto. El panel frontal luce interruptores inspirados en los de un avión de combate, protegidos con topes metálicos para evitar pulsaciones accidentales, mientras una etiqueta «REMOVE BEFORE BUILD» cubre el puerto USB-C antes del montaje. Ese conector admite USB 3.2 Gen 2×2 a 20 Gb/s y se acompaña de dos USB-A y una toma combinada de audio. Hay incluso una luz específica para iluminar las conexiones traseras de la placa, activable desde el frontal, más práctica de lo que parece cuando toca enchufar un cable detrás de una torre metida bajo la mesa. La integración con iCUE LINK completa el conjunto para quienes quieran centralizar refrigeración e iluminación dentro del ecosistema de la marca.
WARTHOG Airflow ya puede reservarse por 194,90 euros, mientras que el WARTHOG RS con sus tres ventiladores incluidos parte de 229,90 euros. Ambos cuentan con dos años de garantía y empezarán a enviarse durante las próximas semanas. El Vengeance C70 aporta una dosis clara de nostalgia, pero ahí termina prácticamente la comparación. CORSAIR ha recuperado su filosofía industrial y sus rasgos más reconocibles para levantar alrededor una caja preparada para placas modernas, GPU enormes, refrigeración de alto nivel y montajes mucho más cuidados. En un mercado repleto de cristal y RGB, WARTHOG logra algo difícil, parecer distinto sin renunciar a nada de lo que se espera de un buen chasis actual.
Fuente
Imagen: muycomputer.com
