Durante años, comprar RAM barata ha sido sobre todo una cuestión de paciencia. Cuando los precios subían, bastaba con esperar un poco antes de ampliar un ordenador, renovar el almacenamiento o cerrar una compra grande de servidores. La lógica parecía clara: aguantar el golpe, vigilar el mercado y confiar en que la presión acabara bajando. Pero esa costumbre choca ahora con un escenario muy distinto, porque la memoria ya no alimenta solo nuestros equipos, también sostiene una parte cada vez mayor de la infraestructura que mueve la IA.
La señal más reciente llega desde ISC 2026, en Hamburgo, una de esas citas donde el debate sobre servidores e infraestructura permite intuir antes que en el consumo doméstico hacia dónde va el mercado. Allí Lenovo mostró una diapositiva titulada “Guía de supervivencia en cinco pasos para el RAMageddon” y la acompañó con una frase que resume el cambio de tono: “nunca volverá a ser como el año pasado”. Ese “nunca” no debía tomarse del todo al pie de la letra, pero el aviso pesa: confiar en una vuelta rápida a los niveles de 2024 y comienzos de 2025 puede ser demasiado optimista. El autor de esas declaraciones es Martin Hiegl, ejecutivo de Lenovo ligado a Enterprise AI & HPC, que ya había anticipado en LinkedIn su participación en la sesión “Vendor Showdown” con el tema “RAMageddon”.
El problema no es solo que la memoria esté cara
Lenovo no habla de una tensión pasajera, sino de un cambio en la economía de la DRAM y la NAND. La compañía sostiene que, incluso cuando empiece a notarse nueva capacidad de fabricación relevante, algo que sitúa a partir de 2028, buena parte de esa producción extra podría quedar absorbida por la infraestructura de IA. Dicho de otro modo: fabricar más memoria no garantiza volver a los precios bajos de hace un par de años. La propia industria apunta en esa dirección. Los planes de SK hynix para triplicar su capacidad de producción de aquí a 2034 funcionan como una señal de fondo. Si los fabricantes esperasen una vuelta rápida al exceso de oferta, difícilmente acelerarían inversiones de ese tamaño.
El diagnóstico no es exclusivo del fabricante chino. Micron dijo hace poco a sus inversores que espera una oferta limitada al menos hasta 2027, con una mejora gradual desde 2028. Y SK hynix advirtió de que la escasez podría prolongarse hasta cerca de 2030 si la infraestructura de IA sigue absorbiendo capacidad de obleas. Son previsiones que conviene leer con cierta cautela, porque proceden de empresas que se benefician de precios altos, aunque también revelan que el sector planifica como si la presión no fuera a desaparecer pronto.
El consumidor también está dentro de la cadena
No es ningún secreto que el RAMageddon está alcanzando PC, móviles, consolas y SSD, precisamente los productos donde antes se nota si una subida de componentes llega al precio final. Ahí están Xbox Series X|S, PlayStation 5 y 5 Pro o Nintendo Switch 2 más caras, móviles que llegan a precios más altos y ordenadores como los Mac, cada vez más difíciles de alcanzar.
¿Significa esto que el escenario de Lenovo sea inevitable? No necesariamente. Nadie puede predecir con certeza cómo evolucionará el mercado, y aunque el análisis tenga peso por venir de uno de los mayores fabricantes de ordenadores del mundo, las previsiones a veces se quedan cortas o no llegan a cumplirse. La lectura más razonable es otra: si Lenovo acierta, la memoria deja de ser ese componente que podíamos aplazar casi por inercia hasta dar con una oferta mejor. En un mercado donde la IA compite por DRAM, NAND y HBM, esperar sigue siendo una opción, pero ya no una garantía.
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Imagen: xataka.com
