Cascamorras: 536 años persiguiendo a un hombre que jamás podrá ganar

530 años de tradición: la imposible misión del Cascamorras de llegar impoluto para reclamar la Virgen de la Piedad.

by Tecnoandroid
Cascamorras: 536 años persiguiendo a un hombre que jamás podrá ganar

Cascamorras: 530 años persiguiendo y pintando a un hombre que quiere llevarse una Virgen

Hay tradiciones que no se entienden hasta que se ven, y el Cascamorras es una de ellas. Miles de manos untadas de pintura negra persiguen a un solo hombre disfrazado de bufón, y cuando lo alcanzan no hay golpes, hay color: en la cara, en el pelo, en cada centímetro de un traje bordado con soles y girasoles. No es una batalla de paintball, aunque se le parece bastante. Antonio Vera corrió así el pasado 6 de septiembre, como corrieron antes que él unas trescientas generaciones de accitanos. Su misión era llegar limpio hasta el templo y llevarse una Virgen. Sencillo de decir, imposible de cumplir. ¿Ganó? Ya adelantamos que no. Porque su destino, igual que el de todos sus antecesores desde hace más de cinco siglos, era perder.

Una leyenda que arrancó en 1490

Todo comenzó en 1490, lo que en 2026 da la friolera de 536 años de historia ininterrumpida, salvo por la Guerra Civil y la pausa obligada de la pandemia en 2020 y 2021. Durante las obras de la iglesia de la Merced en Baza, un obrero natural de Guadix golpeó un muro y encontró bajo tierra la talla de una virgen. La leyenda le pone en la boca una frase casi de trabalenguas, “¡Baza, Guadix, piedad de mí!”, que bautizó a la imagen como la Virgen de la Piedad y enredó a las dos ciudades en un pleito que sigue vivo.

La sentencia de aquella época fue salomónica. La imagen se queda en Baza, pero cada año Guadix tiene derecho a enviar a un representante, el Cascamorras, a reclamarla. Con una única condición, prácticamente irrealizable: debe llegar sin una sola mancha en el traje. Impoluto. Los bastetanos llevan cinco siglos asegurándose de que eso nunca pase, y lo hacen en masa, cuerpo contra cuerpo. Nada de puñetazos, eso sí. Hay placajes de cariño, mucho cachondeo, abrazos y una multitud que ataca mientras se ríe.

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De aceite quemado a pintura ecológica

Durante buena parte de los siglos XIX y XX, el arma de los vecinos de Baza era aceite quemado de las almazaras, barato y abundante en tierra de olivares. Hoy se usa pintura negra ecológica, aunque la memoria colectiva recuerda también el uso de harina y huevos. El agua se reserva para refrescar a los corredores agotados, y en toda la fiesta no se consume ni una gota de alcohol en público.

El Cascamorras fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2006 y ascendió a Internacional en 2013. Es una de las solo diez fiestas con esa distinción en Andalucía y la única, salvo las Semanas Santas, que se celebra compartida entre dos municipios. La Hermandad de la Virgen de la Piedad ya trabaja en la candidatura para que la Unesco la reconozca como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. A finales de 2025 España sumaba 88 fiestas con la distinción nacional, muy repartidas: Galicia y la Comunidad Valenciana concentran 16 y 15, frente a las 2 de Canarias o la única de Madrid.

El antropólogo Demetrio E. Brisset Martín ya clasificó al Cascamorras dentro de la familia de los “demonios fustigadores”, emparentado con el Jarramplás de Piornal, el Cipotegato de Tarazona y la “marcha de las cascarotas” vasco-francesa. La figura aparece incluso reflejada en el Quijote, ya que Miguel de Cervantes pasó por Baza como recaudador de impuestos.

El recorrido arranca a las 18:00 desde el paraje de Las Arrodeas y cruza el centro de Baza hasta la Plaza Mayor, donde el Cascamorras es vitoreado pese a su fracaso ya evidente. Termina con un baño simbólico en los Caños Dorados y un baile de bandera antes de entrar, negro de la cabeza a los pies, al templo que guarda a la Virgen. La revancha llega tres días después, el 9 de septiembre, cuando el ciclo se cierra en Guadix y son sus propios vecinos quienes lo cubren de pintura como castigo por no haber cumplido la misión. Todavía tiznado, recorre a pie el trayecto entre la estación de tren y la iglesia de San Miguel, dando así comienzo a las fiestas locales con procesiones en honor a la Virgen de la Piedad.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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