Un superyate que esconde su mayor proeza no en la cubierta, sino debajo de ella
El hidrógeno líquido a temperaturas extremas es el verdadero protagonista de Breakthrough, un superyate que a primera vista parece otro coloso del lujo pensado solo para impresionar. Mide 118,80 metros, salió de los astilleros de Feadship y pertenece a esa categoría de embarcaciones donde cada metro suele venir acompañado de piscinas, terrazas y rincones privados. Pero lo llamativo aquí no está en la postal exterior. Lo que convierte este proyecto en algo fuera de lo común se esconde bajo cubierta, en forma de un sistema criogénico capaz de mantener hidrógeno a 253 grados bajo cero dentro de un barco de lujo.
El proyecto no nació con el nombre actual, sino como Project 821, así lo presentó Feadship en su astillero de Ámsterdam en 2024. La compañía neerlandesa lo describe como el primer superyate con sistema de pila de combustible de hidrógeno, una afirmación que conviene atribuir siempre a ellos para mantener el rigor. La intención no era simplemente botar otro barco enorme, sino tantear hasta dónde se podía estirar una tecnología de generación eléctrica sin combustión en una plataforma de más de 100 metros.
Lo que de verdad importa está escondido
Llevar hidrógeno líquido en un yate no es solo cambiar un depósito por otro. Feadship explica que Project 821 monta un tanque criogénico de 92 metros cúbicos para unas cuatro toneladas de hidrógeno, alojado en una sala dedicada y muy aislada. El problema es que este combustible ocupa muchísimo más espacio que uno convencional cuando se mide la energía disponible, entre ocho y diez veces más volumen frente a un equivalente diésel no fósil.
Ese hidrógeno no arde. Pasa por 16 sistemas PowerCell que actúan como pequeñas centrales eléctricas, combinan hidrógeno y oxígeno para producir electricidad y su único escape es vapor de agua. Esa energía alimenta una arquitectura integrada por ABB, con red de corriente continua, gestión inteligente y propulsores Azipod. Dicho de otro modo, el hidrógeno no mueve el yate directamente, sino que genera la electricidad que lo impulsa y mantiene en marcha todo lo demás a bordo.
Lujo a la vista, ingeniería oculta
Aunque su parte más ambiciosa esté pensada para no verse, el barco no renuncia a presumir. Feadship destaca que incorpora más aperturas en el casco que cualquier otro de sus modelos, con 14 balcones, siete plataformas y nueve puertas. La ficha completa la imagen con piscina, tres jacuzzis, Nemo lounge, spa, cine, hospital, helipuerto touch-and-go y tres ascensores.
¿Funciona siempre con hidrógeno? Praticamente no. Feadship lo plantea como una embarcación híbrida que recurre a esa energía en momentos concretos. Habla de una semana de funcionamiento silencioso en fondeo o de navegación a 10 nudos en zonas protegidas sin combustibles fósiles. Una cifra interesante que también marca el límite, porque el hidrógeno sirve para reducir ruido y emisiones locales, no para reemplazar del todo al sistema convencional.
La razón es física. Ni siquiera en un yate de casi 119 metros cabe el hidrógeno necesario para una travesía oceánica completa. Por eso Breakthrough combina sus pilas con generadores MTU que funcionan con HVO, un biocombustible de segunda generación, dentro de una arquitectura híbrida. Feadship sostiene que no existían regulaciones específicas para almacenar hidrógeno en un proyecto así, de modo que trabajó con Lloyd’s Register para crear equipos y protocolos de seguridad a medida. Y fuera del barco quedaba otro reto, el del suministro. Air Products anunció en 2025 que había abastecido a Breakthrough con hidrógeno líquido en el primer bunkering de este tipo en Países Bajos, un detalle que recuerda algo importante, la tecnología necesita también puertos preparados para manejar un combustible a temperaturas extremas.
Fuente
Imagen: xataka.com
