Ángeles en América: la miniserie de HBO con un Al Pacino inolvidable

Una miniserie legendaria de HBO con Al Pacino y Meryl Streep que retrata el Nueva York de 1985 y el sida en seis capítulos inolvidables.

by Redazione
Ángeles en América: la miniserie de HBO con un Al Pacino inolvidable

Un abogado que se muere de sida le suelta a su médico que él no es homosexual, porque un homosexual no tiene ningún poder y él sí lo tiene. Es una de esas frases que se clavan, y también uno de los momentos que explican por qué Ángeles en América figura entre las mejores miniseries de la historia. Al Pacino la pronuncia bordando uno de sus grandes papeles recientes, y no es ni mucho menos el único acierto de un reparto que roza lo increíble. La serie está disponible en HBO Max y Movistar Plus, y basta con verla para entender de qué hablamos.

Detrás de la cámara está Mike Nichols, que adaptó la obra teatral de Tony Kushner ‘A Gay Fantasia on National Theme’, estrenada en Broadway en 1993. Aquel montaje ya se había llevado un Pulitzer y un Tony a Mejor obra, así que la vara estaba alta. HBO no se anduvo con medias tintas y la rodó con unos 55 millones de euros, un presupuesto que en 2003 rozaba el de una película grande. La apuesta salió redonda. Con esta producción la cadena firmó su año más premiado hasta entonces, con 11 Emmys de 21 nominaciones. Jeffrey Wright repitió el mismo papel por el que ya había ganado un Tony sobre las tablas, un detalle que le daba a la adaptación un aire casi oficial.

Seis capítulos que dan más que muchas series enteras

En la historia, Pacino da vida a Roy Cohn, el abogado real de la caza de brujas macartista que, dos décadas después, sería mentor de un jovencísimo Donald Trump. Una trayectoria escalofriante que cabe en seis horas, apenas seis capítulos que trasladan al espectador al Nueva York de 1985. El sida que nadie quiere nombrar, un ángel que atraviesa techos, fantasmas que hablan con los vivos. El tono está empapado de una fantasía casi teatral, herencia directa del montaje original, y ahí reside buena parte de su fuerza.

El reparto se luce hasta el extremo de que casi todos interpretan a varios personajes. Meryl Streep hace de rabino, de fantasma y de ángel. Emma Thompson pasa de enfermera a criatura celestial. Con ese puñado de episodios que permiten verla casi de una sentada, funciona como el antídoto perfecto contra esa costumbre televisiva de estirar una idea floja durante diez capítulos. Aquí no sobra absolutamente nada, y esa contención es justo lo que la convierte en una de las miniseries más redondas que se puedan recordar.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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