El aire acondicionado se ha vuelto el aliado perfecto durante los meses de calor, pero conviene no pasarse. Igual que nadie está pegado las 24 horas a su mejor amigo, tampoco es sano vivir enganchados al frío artificial. Y no se trata solo de una cuestión de comodidad, porque abusar puede salir caro tanto para la salud como para el bolsillo.
Cuando el cuerpo se vuelve perezoso
El problema arranca con algo que casi nadie tiene en cuenta. El ser humano es un animal homeotermo, o sea, se mantiene alrededor de los 36,5ºC sin importar que fuera haya 0ºC o 42ºC. Para lograrlo cuenta con trucos naturales como el sudor cuando aprieta el calor o los temblores con el frío. El asunto es que esas adaptaciones funcionan mejor con cambios de temperatura naturales. Pasar el día entero a los 19ºC del aire acondicionado hace que la termorregulación se vuelva un poco vaga, y al salir a la calle el cuerpo tarda más en ajustarse.
Lo mismo pasa durante la noche. Gracias a los ritmos circadianos, la temperatura corporal baja poco a poco para ayudar a conciliar el sueño. Si esa bajada se fuerza de golpe con el aparato, descansar cuesta bastante más.
Mucosas secas y músculos doloridos
Hay otro efecto que muchos han notado sin saber por qué. El aire acondicionado no solo enfría, también reseca el ambiente. Y si el aire se seca, las mucosas se resienten. Esa sensación de nariz y garganta ásperas, sobre todo por la noche, viene justo de ahí. El detalle importante es que la humedad de las mucosas es una de las barreras que frenan la entrada de patógenos, gracias al movimiento de unas estructuras llamadas cilios que mantienen a raya virus y bacterias.
Conviene aclarar un mito bastante extendido, el frío no resfría. Los que resfrían son los virus. Ahora bien, si el frío del aparato ha resecado las mucosas y hay algún virus rondando, defenderse resulta mucho más complicado. A eso se suman los dolores musculares, porque al enfriarse los músculos tienden a encogerse para retener mejor el calor.
La recomendación de los especialistas es clara. Según explicó la doctora Sandra Dorado, coordinadora del área de Enfermedades Respiratorias de Origen Ocupacional y Medioambiental de la SEPAR, pasar de una estancia a otra con más de 12ºC de diferencia ya se considera poco saludable. Lo ideal es no superar ese margen y aclimatarse antes de salir de golpe a la calle.
También pesa mucho el mantenimiento. Limpiar los filtros del aire acondicionado con regularidad evita problemas de asma e infecciones respiratorias por respirar un aire de mala calidad. Usarlo sí, pero con cabeza, dejándole descansar de vez en cuando y tratándolo bien cuando está encendido.
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Imagen: xataka.com
