La escena la conoce cualquiera que haya visto un partido por una app. El vecino grita el gol cuando la pelota todavía anda por el centro del campo, y la sensación es de estar viendo otro partido. No es cosa de brujería ni de árbitros conspiradores. La razón tiene un nombre técnico, la latencia, que no es otra cosa que el tiempo que tarda una señal en viajar desde el estadio hasta la pantalla de casa. Y con el streaming ese retraso se nota más que nunca.
Ninguna emisión es tan “en directo” como parece
Aquí conviene aclarar una cosa. Ninguna transmisión moderna es realmente instantánea, ni la de toda la vida ni la más moderna. La TDT reacciona algo antes que el streaming, pero también acumula sus segundos. Incluso la radio, que va bastante ligera, llega con cierto desfase entre lo que pasa en el campo y lo que suena por el altavoz. La diferencia entre un canal y otro depende del trabajo que necesita la señal para llegar a nuestros dispositivos.
La radio suele adelantarse porque solo transporta audio y no requiere demasiado procesado. La radio analógica clásica, la de FM, es casi inmediata porque la modulación de la onda apenas necesita trabajo. La TDT, en cambio, comprime la imagen antes de enviarla. Trabaja con códecs de vídeo como MPEG-2 o H.264 en la mayoría de canales españoles, y esos códecs analizan varios fotogramas para procesarlos. Ese retardo de codificación el audio puro de la radio no lo sufre igual. A todo eso se le suma el viaje por la red terrestre y, ya en casa, el tiempo que tarda el televisor en procesar lo que aparece en pantalla.
El reproductor tiene su parte de culpa
Y llegamos al punto que convierte al streaming en el más lento de todos. Buena parte de los protocolos de IPTV no envían un flujo continuo. Trocean el vídeo en fragmentos de unos segundos que el reproductor descarga y guarda antes de mostrar la imagen. Ese colchón, el buffer, es justo lo que evita cortes y pixelados cuando la conexión flaquea, pero se paga con varios segundos de retraso. Cuanto más conservador sea el reproductor llenando ese buffer, más estable irá todo y más tarde cantarás el gol. Por eso dos personas con la misma app pueden ir descoordinadas, todo depende del aparato, de la red y de cómo gestiona cada uno su buffer.
La latencia cero, la de ver el gol en el instante exacto, no existe. Cualquier cadena que capture, procese y transporte la señal añade tiempo por pura física. La única forma de enterarse en el momento justo es estar en la grada o que te lo cuente quien está allí. Recortar el retraso sí se puede, con modos de baja latencia como Low-Latency HLS o LL-DASH que reducen el tamaño de los fragmentos, normalmente a costa de algo de estabilidad. La TDT y la radio apuestan por la velocidad, el streaming por ir sobre seguro.
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Imagen: xatakamovil.com
