Quien haya montado un ordenador nuevo en los últimos meses lo sabe bien: Windows 11 ya no deja terminar la configuración sin una cuenta Microsoft. Desde hace más de un año la exigencia es la misma para todos, y la compañía ha ido tapando uno tras otro los trucos que permitían saltarse ese paso. Aun así queda un pequeño resquicio, un botón escondido en la propia pantalla de privacidad que sigue funcionando y que permite quedarse con una cuenta local.
El momento incómodo aparece durante la configuración inicial, lo que técnicamente se llama OOBE, en la edición Home. Que es, por cierto, la que viene instalada de fábrica en casi todos los equipos que se compran nuevos. En algún punto del proceso salta un cuadro que pide iniciar sesión con la cuenta ligada al correo de Outlook, sin muchas alternativas a la vista. Antes circulaban métodos variados, desde comandos de consola hasta desconectar el cable de red a mitad de instalación, pero la mayoría han dejado de servir según Microsoft actualizaba el sistema.
Por qué Microsoft insiste tanto con la cuenta en la nube
La lógica detrás de esta obligación es sencilla. Forzar el inicio de sesión con una cuenta de Microsoft hace que cualquiera que no tenga una acabe creándola en ese mismo instante. De ese modo cada instalación queda enganchada al ecosistema de servicios online de la empresa, con el correo de Outlook como puerta de entrada. Desde que se implantó el requisito, el asistente se ha ido puliendo con cada actualización, cerrando los atajos que permitían avanzar sin verificar los datos.
El fastidio es mayor para quien usa otros proveedores, tipo Gmail, y no tiene la menor intención de abrir una cuenta extra solo para acabar la instalación. Ahí es donde el método que se explica más abajo se vuelve interesante. Da igual que sea un equipo recién comprado o uno que se restablece desde cero: el cuadro de inicio de sesión aparece igual, sin excepciones conocidas hasta la fecha.
El botón que Microsoft no ha bloqueado
En la pantalla que pide iniciar sesión hay dos botones con el mismo texto, «Saber más». El primero es el evidente, colocado junto a la opción de continuar. El segundo es mucho más pequeño, casi camuflado dentro del párrafo que explica cómo se va a usar la información del usuario. Ese segundo enlace es la clave de todo.
Al pulsarlo se abre un panel con más detalles sobre privacidad. Y aquí viene lo curioso: si uno se queda ahí quieto, sin tocar nada más, durante un rato, el asistente entiende que ese paso ya está resuelto y lleva directamente a la pantalla donde se elige el nombre de usuario local. Sin haber iniciado sesión con ninguna cuenta Microsoft. No hace falta ni cerrar la ventana ni cancelar nada, basta con esperar en ese panel para que el sistema avance solo hacia la configuración local. Es un truco probado y confirmado, funciona.
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Imagen: softzone.es
