Cómo se financia LibreOffice es la pregunta que muchos usuarios se hacen ahora que la suite ofimática gratuita más conocida del mundo del código abierto ha decidido mostrar sus cartas. Con la llegada de LibreOffice 26.8, la nueva versión mayor de la que ya hablamos hace poco, aparece por primera vez un banner de donaciones en el Centro de Inicio. Un cambio pequeño en apariencia, pero cargado de significado, porque The Document Foundation, la fundación con sede en Berlín que está detrás del proyecto, lo ha vinculado directamente a su sostenibilidad económica y a la brecha de financiación que arrastra respecto a iniciativas de tamaño parecido.
Quien ya haya actualizado lo habrá notado. La versión 26.8 llegó esta misma semana y el aviso no aparece cada vez que se abre el programa. Se muestra de forma periódica, con intervalos mensuales o después de una actualización, y enlaza a la página de donaciones sin colarse en ningún otro rincón del software. Aprovechando el lanzamiento, la fundación ha puesto números encima de la mesa para explicar de dónde sale el dinero.
Los 2,2 millones de euros que sostienen el proyecto
Las cuentas de The Document Foundation Stiftung sitúan los ingresos de 2025 en torno a los 2,2 millones de euros. Más del 90 por ciento procede de donaciones y el resto, casi en su totalidad, de la venta de LibreOffice en las tiendas de Microsoft y Apple, donde el precio apenas cubre el coste de mantener la aplicación en esas plataformas. Las mismas versiones, conviene recordarlo, se pueden descargar gratis desde la web oficial.
De ese dinero que llega en forma de donaciones, más del 90 por ciento sale del bolsillo de particulares y menos del 10 por ciento de organismos públicos y empresas. El gasto del año rondó el millón y medio de euros, y de esa cantidad el 75 por ciento se fue en salarios, cotizaciones sociales y contratos de consultoría. La fundación tiene en plantilla a 18 personas, 11 dedicadas al desarrollo de software o a tareas como el control de calidad. Buena parte del trabajo que antes se adjudicaba a empresas externas ahora se lleva con equipo propio.
La distancia con Thunderbird sigue siendo enorme
El resultado positivo del ejercicio no se queda parado en una cuenta. Se reinvierte en el crecimiento que la fundación ya tiene en marcha, con tres desarrolladores incorporados durante 2026 y dos más que llegarán pronto. TDF mantiene además reservas con la idea de cubrir al menos un año de costes operativos, una cifra que sube cada ejercicio porque la organización depende casi por completo de una única fuente de ingresos y tiene a esas 18 personas cuyas nóminas no se pueden dejar en pausa si las donaciones flojean.
Y aun así, la propia fundación admite que está infrafinanciada frente a proyectos comparables. El ejemplo que duele es Thunderbird, el cliente de correo sostenido casi por completo con donaciones, que recibió 10,3 millones de dólares en 2024, unos 9,5 millones de euros, un 19 por ciento más que el año anterior, de más de 335.000 donantes particulares. LibreOffice tiene una base de usuarios parecida o incluso superior, un código fuente más extenso, con seis aplicaciones, decenas de formatos y 120 idiomas, y sin embargo ingresa apenas una quinta parte de lo que genera aquel proyecto.
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Imagen: softzone.es
