Un grupo de astrónomos cree haber encontrado algo que hasta ahora no se había visto nunca. Se trataría de un sistema binario de supernovas, es decir, dos estrellas que nacieron juntas y que, cada una por su lado, terminaron explotando. El hallazgo, publicado en Nature Communications, apunta a los restos de la estrella que acompañó a la que estalló para dar forma al remanente conocido como IC 443, la llamada nebulosa Medusa. Sería el primer caso candidato de este tipo del que se tiene noticia.
Dos explosiones muy cerca la una de la otra
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Stanford, combinó dieciséis años de observaciones de rayos gamma captadas por el Telescopio de Gran Área Fermi con datos de rayos X del instrumento eROSITA y registros de varias longitudes de onda. Con todo ese material pudieron establecer algo interesante: el remanente G189.6+3.3, descubierto hace poco, comparte el mismo entorno físico que IC 443. Dicho de otra forma, los dos están muy próximos y a una distancia parecida de la Tierra. Y ahí está la clave de todo, porque esa cercanía no parece casual.
Los remanentes de supernova son nubes de escombros que se expanden después de que una estrella estalla. En nuestra galaxia se conocen cientos, pero entender qué relación tienen entre sí es complicado, sobre todo en las zonas más abarrotadas de la Vía Láctea, donde el gas y el polvo lo enredan casi todo.
Nacidas juntas hace miles de años
IC 443 se encuentra en la constelación de Géminis, a unos 6.000 años luz de aquí. Está rodeado de otras estructuras y metido dentro de una densa nube de gas y polvo, algo que dificulta bastante el estudio de esa región. Las estimaciones de edad sugieren que la estrella progenitora de G189.6+3.3 explotó entre 20.000 y 100.000 años antes que la que creó IC 443.
Para descartar que todo fuera una simple coincidencia, el equipo validó las mediciones con análisis estadísticos y simulaciones. El resultado apunta a que es muy poco probable que esta disposición sea una alineación fortuita, lo que refuerza la idea de que las dos estrellas nacieron juntas en un sistema binario y siguieron caminos paralelos hasta su final.
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Imagen: agenciasinc.es
