Ozempic te vacía el cuerpo y la belleza lo rellena con grasa de cadáver

Con Ozempic el cuerpo pierde volumen donde no debe y la industria estética lo rellena con grasa de cadáveres donados: así funciona AlloClae.

by Redazione
Ozempic te vacía el cuerpo y la belleza lo rellena con grasa de cadáver - grasa de cadáver Ozempic

Perder peso con Ozempic tiene un efecto colateral del que casi nadie habla al principio. La báscula baja, los pantalones quedan más holgados, pero el volumen desaparece justo donde no interesa y se queda igual donde molesta. La grasa no se marcha de forma uniforme, y ahí es donde entra en escena una solución tan curiosa como incómoda de contar: un inyectable fabricado con grasa de cadáveres donados, pensado para volver a llenar lo que el adelgazamiento deja vacío.

El producto se llama AlloClae y lo fabrica Tiger Aesthetics. Está diseñado para el contorno corporal y la corrección de tejidos blandos, y su materia prima es grasa procedente de cuerpos donados. Tras un tratamiento aprobado por la agencia estadounidense del medicamento, que según el fabricante elimina el ADN del fallecido, queda listo para aplicarse con una simple inyección. La diferencia con los injertos clásicos es evidente. En esos casos el personal sanitario extrae grasa al propio paciente mediante liposucción y la reintroduce en otra zona. Aquí no hace falta nada de eso, porque el material ya viene preparado.

De la cirugía al pinchazo en consulta

El caso que ha dado la vuelta al asunto es el de una abogada de 43 años de Los Ángeles que llevaba dos décadas pensando en un aumento de pecho. La frenaban el dolor, la recuperación y la idea de llevar “una bolsa extraña” en el cuerpo. El año pasado encontró en AlloClae la alternativa que buscaba. El procedimiento se hace en consulta, sin hospital y sin anestesia general, y termina en apenas una hora. Las instrucciones para después son, según ella, sorprendentemente sencillas. Desde enero de 2026 ni siquiera hace falta ser cirujano plástico para aplicarlo, ya que también pueden hacerlo profesionales de enfermería y asistentes, aunque con ciertas restricciones.

La idea no es del todo nueva. Renuva, de la organización sin ánimo de lucro MTF Biologics, lleva más de una década inyectando grasa de cadáver. La gran diferencia está en el tamaño. Renuva inyecta como máximo tres centímetros cúbicos, mientras que AlloClae llega hasta los 25. Desde mayo de 2025 su fabricante asegura haber tratado a más de 2.000 pacientes.

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Un negocio que crece sobre un consentimiento difuso

El motor real de esta tendencia son los fármacos GLP-1. Según el Gallup National Health and Well-Being Index, alrededor del 11% de los estadounidenses usa medicamentos como Ozempic o Wegovy para adelgazar, y muchos pierden volumen facial o corporal sin quererlo. Después buscan recuperarlo en la cara, el pecho o los glúteos, cuenta el cirujano plástico Luis Macias.

Y luego está el terreno delicado de la legalidad y la ética. En Estados Unidos la donación de órganos se rige por ley federal, pero el cuerpo y los tejidos dependen de la legislación de cada estado. Nueva York bloqueó la distribución del producto y Tiger Aesthetics ha demandado al estado reclamando al menos 500.000 dólares, unos 460.000 euros, por las ventas perdidas, mientras busca nuevos bancos de tejido en otros estados.

El punto más espinoso no es tanto legal como de consentimiento. En el formulario que firma el donante no aparece de forma explícita si su tejido acabará convertido en AlloClae. Solo permite marcar si autoriza el uso para investigación, con fines comerciales o sin restricciones. Hay empresas ganando dinero con un gesto pensado como altruista, sin que quien dona su cuerpo sepa realmente en qué se transformará.

Fuente
Imagen: xataka.com

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