Ormuz: 1.500 barcos parados podrían liberar una plaga mundial

Los 1.500 buques varados en Ormuz podrían liberar especies invasoras al reactivarse, amenazando puertos de todo el mundo.

by Redazione
Ormuz: 1.500 barcos parados podrían liberar una plaga mundial - estrecho de Ormuz

Hay un problema que lleva medio año fraguándose sin que casi nadie lo mire, y tiene que ver con los 1.500 barcos parados en el estrecho de Ormuz. Cuando esos buques vuelvan a moverse, no llevarán solo combustible y mercancías. Arrastrarán consigo, pegados al casco, organismos capaces de convertirse en una plaga marina de alcance global. El estrecho de Ormuz se cerró oficialmente el 2 de marzo de 2026, aunque de forma extraoficial ya lo estaba desde el 28 de febrero, y el efecto se sintió de inmediato en el surtidor de la gasolinera. Casi medio año después ha habido algún atisbo de apertura y el Gobierno de España ya retira poco a poco las medidas que puso para amortiguar la subida del carburante.

Barcos varados que se llenan de vida indeseada

Mientras tanto, las embarcaciones siguen apostadas en los alrededores de ese paso angosto, y algunos estados se lanzan a rutas alternativas, como el bypass por el desierto de los Emiratos Árabes. Se estima que hay más de 1.500 buques mercantes grandes inactivos en la región del Golfo. Lo habitual es que un barco así pase entre uno y tres días parado en un puerto. Estos llevan ahí 40 veces más tiempo, con los cascos inmóviles como un objeto más flotando en el mar.

Y cuanto más quieto está un barco, más fauna se le adhiere: algas, mejillones, larvas. El crecimiento de la bioincrustación se dispara a partir de los 10 días de inmovilidad. La Organización Marítima Internacional advierte que los atraques prolongados aumentan mucho el riesgo de bioinvasión y recomienda actuar cuando un buque lleva entre 18 y 30 días parado. Ahora mismo más de un millar superan ese umbral, con una red de rutas que recorre el planeta entero cada año.

Los primeros puertos en la lista de riesgo

El estudio, firmado por 24 investigadores internacionales, señala los puertos más expuestos: Jeddah, Bombay, Colombo y Singapur al este, Alejandría, El Pireo, Algeciras y Róterdam al oeste. Que sus condiciones ambientales se parezcan a las del origen es, paradójicamente, un peligro, porque facilita que las especies invasoras se instalen con éxito. Su potencial es enorme: desplazan a la fauna nativa y funcionan como reservorios de patógenos y parásitos capaces de desatar epidemias.

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No sería la primera vez. Durante la Segunda Guerra Mundial, el percebe australasiático Austrominius modestus invadió Europa occidental por culpa de buques neozelandeses retenidos en puertos ingleses. Y el cierre de solo seis días del Canal de Suez en 2021 ya tuvo implicaciones de bioseguridad.

El equipo propone limpieza subacuática de cascos antes de zarpar, avisar con antelación a los puertos de destino, monitorización mediante pruebas de ADN ambiental y coordinación entre autoridades. La mala noticia es que esa limpieza es poco probable, dada la capacidad limitada y otras urgencias, como reanudar el tráfico o evacuar a las tripulaciones. Por ahora esta tragedia ambiental no se ha producido: es una predicción bien fundamentada, construida a partir de precedentes y no de un muestreo real.

Fuente
Imagen: xataka.com

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