Nintendo tenía su propia Peloton en 1994 y casi nadie lo recuerda

Cuando Nintendo se adelantó a Peloton en 1994 con una bici conectada a Super Nintendo que ajustaba la resistencia según el terreno virtual

by Tecnoandroid
Nintendo tenía su propia Peloton en 1994 y casi nadie lo recuerda - Nintendo Peloton 1994

Nintendo ya había coqueteado con algo muy parecido a Peloton mucho antes de que las bicicletas conectadas se pusieran de moda. Fue en 1994, cuando las pantallas empezaban a colarse en el mundo del fitness casi por accidente. Hoy pedaleamos frente a monitores que ajustan la resistencia según el terreno virtual, seguimos clases guiadas y damos por sentado que la tecnología y el ejercicio van de la mano. Pero algunos de esos ingredientes ya estaban sobre la mesa hace más de tres décadas, y con un nombre que suena a experimento raro: Life Fitness Exertainment System.

Aquella máquina no era una demo improvisada. La bicicleta la desarrolló Life Fitness junto a Nintendo, pensada para funcionar con una Super Nintendo. La prensa ya hablaba del proyecto en marzo de 1994 y, meses después, se anunciaba su llegada al mercado estadounidense para aquel verano. El precio rondaba los 730 euros, con software preparado a propósito para exprimir el sistema. No era barato, y quizá ahí empezaron algunos de sus problemas.

Una bicicleta que respondía a la pantalla

Lo verdaderamente llamativo era cómo reaccionaba la bicicleta estática a lo que sucedía en el juego. Según el manual, en ciertos modos las pendientes del recorrido virtual cambiaban la resistencia de los pedales. Cuanto más pronunciada era la subida en pantalla, más había que esforzarse para seguir avanzando. El usuario podía elegir distintos niveles de dureza, y el sistema incluso contemplaba programas basados en la frecuencia cardiaca, capaces de ajustar la carga solos para mantener el ejercicio dentro de una zona objetivo.

La cosa no dependía de un solo título. El catálogo acabó reuniendo ‘Mountain Bike Rally’, ‘Speed Racer’ y un gestor de entrenamiento que guardaba tiempo, distancia y calorías, además de permitir varios perfiles. Se mezclaban así dos capas que normalmente iban por separado: la lógica del videojuego por un lado y el seguimiento propio de una máquina de gimnasio por otro. En ‘Mountain Bike Rally’ había un detalle curioso, una segunda persona podía jugar con un mando de SNES mientras quien estaba sobre la bici seguía pedaleando y controlando el recorrido.

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Un salto real al mercado que no cuajó

El paso del prototipo a la venta fue de verdad, pero Exertainment nunca terminó de despegar. No hay cifras sólidas sobre cuántas unidades se vendieron, aunque años después dentro de Life Fitness lo recordaban con poco cariño. Chris Clawson, entonces vicepresidente de ventas al consumidor, contó en 2002 que aquel sistema había corrido la misma suerte que otros aparatos de ejercicio interactivo que no lograron implantarse. Lo definió sin rodeos como “una lección dolorosa”.

Peloton llegaría bastante más tarde. La empresa arrancó en 2012 y empezó a enviar sus primeras bicicletas en 2014, dos décadas después de aquel experimento, apoyándose en conectividad, clases, contenidos y suscripciones. Vista desde ahora, la comparación cae por su propio peso, porque los elementos nos resultan familiares. Una bicicleta, una pantalla, software y un sistema que modifica el esfuerzo mientras entrenas. Incluso la Bike+ ajusta la resistencia sola, aunque dentro de una experiencia pensada para un momento tecnológico completamente distinto.

La bici de Life Fitness tampoco surgió en una compañía ajena a las rarezas. La historia de Nintendo está llena de desvíos poco previsibles. Durante la etapa de Hiroshi Yamauchi, la empresa se metió en Daiya Kotsu, una firma de taxis con una flota cercana a 40 coches, y en San-O Foods, que intentó abrirse hueco con cosas como el arroz instantáneo. Aquellas aventuras respondían a una Nintendo que todavía buscaba nuevas fuentes de ingresos. Exertainment llegó décadas más tarde, cuando el videojuego ya era el corazón del negocio, pero las ganas de probar ideas poco convencionales seguían ahí.

Fuente
Imagen: xataka.com

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