Poner una moneda sobre el router WiFi para mejorar la señal es uno de esos trucos que circulan por todas partes y que muchos prueban con la esperanza de solucionar sus problemas de cobertura. Lástima que sea completamente inútil. La idea suena bien, parece tener cierta lógica, pero en la práctica no cambia absolutamente nada. Vale la pena entender por qué, sobre todo porque hay maneras reales de conseguir un mejor WiFi en casa.
El truco se ha vuelto viral por una razón sencilla: combina varios ingredientes perfectos. Es facilísimo de probar, los líos con la conexión son habituales en cualquier hogar y encima tiene una apariencia de fundamento científico. La explicación que dan sus defensores es que, como las antenas son de metal y la moneda también, colocarla encima del aparato amplificaría la señal. Suena coherente, pero no funciona así.
Por qué la moneda no hace absolutamente nada
Dejar una moneda sobre el router tiene el mismo efecto que dejarla al lado: cero. Para que un trozo de metal actúe como antena, tiene que estar conectado al circuito que emite la señal, y aquí no lo está. Entre la moneda y ese circuito hay otros componentes, aire y una carcasa de plástico de por medio. No hay manera de que influya en nada.
Es más, acercar metal a un router puede llegar a empeorar las cosas. Si rodeamos un emisor con metal entramos en el terreno del famoso efecto jaula de Faraday, que bloquea la señal en lugar de potenciarla. Con una sola moneda no vamos a estropear el WiFi, claro, pero esto desmonta la idea de que un objeto metálico encima vaya a amplificar nada.
Hay otro detalle importante. Aunque el truco tuviera algún sentido, no vale cualquier metal: hace falta uno que sea buen conductor. El mejor es la plata, seguida del cobre, el oro y el aluminio. Las monedas de euro mezclan materiales según su valor. La de 2 euros combina cobre-níquel por fuera con níquel y latón por dentro, las de 50, 20 y 10 céntimos son de oro nórdico y las de 5, 2 o 1 céntimo son de acero recubierto de cobre. Ninguno sería el ideal para una antena.
Lo que sí mejora la señal de verdad
La mayoría de problemas en casa nace de algo muy concreto: el router mal colocado. Lo normal es que la instalación entre por una pared y dejemos el aparato ahí mismo, justo en un extremo. Y eso es un error.
El router emite en todas direcciones, así que si lo ponemos en una esquina tendremos una señal excelente en esa habitación y al otro lado de la pared, pero cada vez más débil conforme nos alejamos. La mejor ubicación es lo más centrada posible dentro del hogar.
Luego están los obstáculos. Las paredes, los armarios llenos de ropa, los electrodomésticos, todo eso debilita la señal. Cuantos menos tenga que atravesar, mejor.
Hay más cosas que ayudan, como mantener el router actualizado o elegir bien qué conectamos a cada banda. Y si nada de eso basta, siempre quedan los dispositivos extra, como un amplificador WiFi PLC o lo que de lejos resulta más efectivo: un sistema WiFi Mesh. En algún caso real lo único que ha solucionado los problemas de cobertura ha sido instalar dos routers mesh adicionales. Ojalá hubiera bastado con poner un euro encima del router.
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Imagen: xataka.com
