Minanbé, la ciudad maya perdida durante 1.000 años en la selva

Minanbé, la ciudad maya oculta durante mil años en la selva de Campeche que el LiDAR y los machetes han devuelto a la luz.

by Redazione
Minanbé, la ciudad maya perdida durante 1.000 años en la selva - ciudad maya Minanbé

Minanbé significa “no hay camino” en maya yucateco, y pocas veces un nombre ha resultado tan acertado. Es la ciudad maya que un equipo de arqueólogos acaba de sacar del olvido en plena selva de Campeche, en México, tras años de trabajo, machetazos y quads bajo el sol asfixiante del Yucatán. Dirigidos por el esloveno Ivan Šprajc, los investigadores llegaron hasta un asentamiento que, según las primeras observaciones, tuvo un papel importante durante el Clásico Tardío, el período que va del 600 al 900 d.C. Luego la vegetación se lo tragó durante más de mil años. Hasta ahora.

Una ciudad camuflada en la maraña de la selva

No es raro que el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México presente hallazgos que sacuden la arqueología precolombina. Pero pocos han sido tan llamativos como este. Y no solo por su alcance, sino por la historia del propio descubrimiento. Para hacerse una idea basta con dos datos: hizo falta más de una década de trabajo y recorrer varios kilómetros de selva para plantar el pie allí.

¿Por qué tanta dificultad? Porque Minanbé estaba en un lugar realmente inaccesible, “camuflada entre la maraña selvática de la Reserva de la Biosfera Calakmul“, según el propio instituto. Costó tanto llegar que los arqueólogos decidieron bautizar el sitio con dos palabras del maya yucateco: mina’an (“no hay”) y bej (“camino”). Primero avanzaron a bordo de quads por una vieja senda forestal. Cuando la vegetación se volvió demasiado densa, no hubo más remedio que seguir a pie, abriendo brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros, con las botas hundidas en el lodo.

Un templo piramidal y una estela con escena de decapitación

¿Cómo sabían dónde buscar? Gracias a la tecnología. Los escaneos aéreos con LiDAR permitieron identificar construcciones imposibles de ver a simple vista bajo la vegetación. Las primeras pistas llegaron hace más de una década, durante los trabajos en torno a Chactún, un centro rector documentado por la misma iniciativa 13 años atrás. Las imágenes mostraban un asentamiento de cerca de 15 hectáreas, pero faltaba lo más difícil: comprobarlo a ras de suelo.

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Que Šprajc rastreara justo esa zona tampoco fue casualidad. Lleva décadas estudiando las Tierras Bajas Mayas Centrales, hogar de entre nueve y once millones de personas durante el Clásico Tardío. Y la ausencia total de caminos, incluso los abiertos por la industria maderera, era para él una buena señal. “En los últimos tres años es el primer sitio que encontramos intacto. No hay calas de saqueo”, explicó el investigador.

Al llegar se toparon con un núcleo urbano con plazas, construcciones palaciegas y religiosas, terrazas y canalizaciones hidráulicas. La joya es un templo piramidal de más de 13 metros de alto, con un estilo que recuerda a la arquitectura de Río Bec. Los expertos destacan la mampostería, los paneles lisos de la fachada, la escalinata empinada y las molduras. Vitan Vujanović, uno de los participantes, reconoció que fue la primera vez que pudo registrar un templo bien conservado y una estela todavía con glifos, una de ellas con una escena de decapitación.

Los investigadores tomaron cientos de fotografías para crear modelos tridimensionales de 14 altares y estelas. Esas recreaciones ayudan a descifrar los grabados pese a la erosión y sitúan una de las piezas en el 849 d.C., muy cerca del abandono de los sitios de la región, ocurrido en el siglo X. Para Octavio Esparza, otro miembro del proyecto, esto apunta a dos cosas: que Minanbé pudo ser un enclave con cierto poder político, no una ciudad menor, y que con el tiempo llegaron grupos de fuera que alteraron algunos monumentos de forma deliberada.

Fuente
Imagen: xataka.com

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