KF-21 Boramae: Corea del Sur logra su primer caza propio tras 25 años

Corea del Sur pone en servicio su primer KF-21 Boramae de serie tras veinticinco años de desarrollo y supera la fase de prototipos

by Redazione
KF-21 Boramae: Corea del Sur logra su primer caza propio tras 25 años

Corea del Sur lleva veinticinco años intentando transformar una ambición política en algo mucho más concreto: un caza de combate diseñado y construido bajo su propia dirección. Y ahora ese esfuerzo empieza a tomar forma real. El primer KF-21 de producción ya ha salido de fábrica, ya ha volado y tiene prevista su entrega a la Fuerza Aérea en septiembre. No quiere decir que toda la flota vaya a estar plenamente operativa desde ese día, pero sí que el Boramae ha dejado atrás la fase de prototipos para empezar su incorporación al servicio militar.

La cadena de hitos recientes explica bastante bien este cambio de etapa. KAI presentó la primera unidad de serie el 25 de marzo y la hizo volar el 15 de abril, antes de que el programa superara la evaluación final de aptitud para el combate el 7 de mayo. Poco más de un mes después, el 15 de junio, llegó la certificación inicial de tipo, que acredita el cumplimiento de los requisitos gubernamentales de aeronavegabilidad y seguridad de vuelo. El paso siguiente será la aceptación formal del aparato y su entrega al operador surcoreano.

El largo camino hasta convertir el KF-21 en un avión de serie

Todo esto arrancó en marzo de 2001, cuando el entonces presidente Kim Dae-jung expresó la ambición de desarrollar un caza avanzado propio. La iniciativa tardó años en superar estudios de viabilidad y discusiones interminables sobre el coste. El salto industrial de verdad llegó en diciembre de 2015, cuando la agencia de adquisiciones DAPA firmó con KAI el contrato de desarrollo del sistema. Indonesia entró como socio y asumió al principio cerca del 20% del coste, a cambio de tecnología, participación industrial y capacidad de producción local.

Ese reparto empezó a agrietarse cuando Indonesia acumuló retrasos en sus pagos. Tras varias renegociaciones, ambos gobiernos acordaron en junio de 2025 reducir su contribución a unos 600.000 millones de wones, más o menos un tercio del compromiso original, y limitar también la tecnología que iba a recibir. La retirada de la coproducción local se hizo pública en abril de 2026 y fue confirmada por las autoridades indonesias en junio. Yakarta todavía estudia comprar un número menor de aviones terminados en Corea del Sur, aunque de momento no hay ningún pedido cerrado.

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Convertir el Boramae en una flota ha exigido dos grandes bolsas de inversión. La primera, de unos 8,8 billones de wones, unos 5.240 millones de euros al cambio del 24 de julio de 2026, corresponde al desarrollo del avión. La segunda, estimada en 7,92 billones de wones, cerca de 4.720 millones de euros, cubre el plan inicial para adquirir 40 unidades, su armamento y otros costes asociados hasta 2028. Esa partida no da un precio limpio por aparato, porque también incluye motores, formación, repuestos, documentación y asistencia logística.

Un caza de generación 4,5 con firma propia

Lo que recibirá la Fuerza Aérea surcoreana es un caza bimotor de generación 4,5, no un avión furtivo de quinta generación comparable al F-35. El KF-21 alcanza aproximadamente Mach 1,8 y puede transportar hasta 7,7 toneladas de armamento, además de integrar un radar AESA, un sensor infrarrojo IRST y sistemas de guerra electrónica. Las primeras unidades pertenecerán al Block I, una configuración centrada sobre todo en misiones aire-aire. Las capacidades aire-tierra y aire-superficie más amplias llegarán con la evolución posterior del programa.

El salto industrial se entiende mejor mirando quién construye realmente el avión. La surcoreana KAI lidera el diseño, la integración y el ensamblaje, mientras que sus compatriotas Hanwha Systems y LIG Nex1 aportan, respectivamente, el radar AESA, parte de la aviónica, la guerra electrónica y la gestión de armamento. Hanwha Aerospace, también surcoreana, ensambla en Corea y produce componentes bajo licencia para los motores F414-400K de la estadounidense GE Aerospace. Desde el primer vuelo del prototipo, el 19 de julio de 2022, los seis aparatos de pruebas han completado unos 1.600 vuelos y alrededor de 13.000 condiciones de ensayo sin accidentes.

La llegada del KF-21 no significa que Corea del Sur vaya a prescindir de los cazas extranjeros. Seúl ha encargado otros 20 F-35A estadounidenses, que empezarán a llegar a partir de 2027, y seguirá operando una flota con plataformas de distintos orígenes y funciones. El cambio está en otro sitio: el país ya puede liderar el diseño, la producción, el mantenimiento y buena parte de las futuras mejoras de un avión de combate propio. Cuando se complete la primera entrega, el Boramae no habrá eliminado la dependencia exterior, pero sí habrá reducido de forma tangible sus límites.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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