Las huellas de pies talladas en roca que aparecen junto al lago Mälaren, en el centro este de Suecia, podrían haber sido algo mucho más concreto de lo que se pensaba. Durante mucho tiempo la arqueología las consideró arte simbólico o religioso, pero una investigación reciente las relaciona con algo bastante más práctico. Eran, ni más ni menos, contratos grabados en piedra. Miles de marcas con una antigüedad que va de los 2.500 a los 3.700 años, repartidas por las costas del sur de la península escandinava.
Quítese los zapatos y firme aquí, podría decirse. Fredrik Fahlander, arqueólogo de la Universidad de Estocolmo, ha examinado cientos de esas marcas y ha llegado a una conclusión curiosa. No están puestas al azar ni pertenecen a una sola persona, como cuando alguien deja su huella en el cemento fresco por travesura. Su hipótesis es clara. Cuando dos personas querían sellar un acuerdo, una amistad o un matrimonio, grababan juntas sus pies en la roca. Frente a la promesa hablada, que se la lleva el viento, la piedra lo hacía permanente.
Qué dicen las marcas en la piedra
Lo interesante es que estos petroglifos cambian un poco la idea que teníamos sobre las sociedades prehistóricas. Siempre se asumió que los pactos formales eran cosa de culturas con escritura. Y sin embargo aquí tenemos pueblos sin escritura que igualmente formalizaban compromisos, usando el paisaje físico como soporte. Tan importante como saber qué significan estas huellas es saber qué no eran. En la Edad del Bronce escandinava lo sagrado se grababa en bronce y se depositaba en tumbas. Las huellas de pie no aparecen ni en uno ni en otro sitio. Solo en roca expuesta al agua, lo que sugiere que pertenecían al mundo de los vivos y sus acuerdos, no al de los muertos.
La Edad del Bronce nórdica duró aproximadamente entre el 1700 y el 500 antes de Cristo. En ese periodo los pueblos escandinavos dejaron decenas de miles de grabados con barcos, animales, figuras humanas o círculos. Las huellas de pies son raras dentro de ese conjunto. Están muy cuidadas, talladas a tamaño real y con un detalle tal que incluso muestran las correas de las sandalias.
Cómo se han datado y qué patrones siguen
El yacimiento principal es la región del Mälaren, que durante la Edad del Bronce era una bahía del Mar Báltico. El levantamiento del terreno tras la última glaciación ha permitido fechar los grabados. Los situados a más altura son los más antiguos. Allí se han documentado 627 huellas talladas en 140 yacimientos, aunque el fenómeno se extiende por toda la provincia de Småland y por la península de Bjäre. Aparecen colocadas alrededor de fuentes de agua, en depresiones poco profundas donde el agua de lluvia se acumulaba, cerca de grietas naturales y zonas con minerales.
Y hay patrones que llaman la atención. La mayoría de los yacimientos tienen una sola huella o un número impar. Cuando hay dos, casi siempre son distintas en tamaño y forma, lo que apunta a personas diferentes. A veces la segunda se añadió tiempo después de la primera. Fahlander lo interpreta como una invitación aceptada. La primera huella propone el vínculo, la segunda lo confirma. Si ambas se grabaron a la vez, el compromiso se selló al mismo tiempo por las dos partes. Sigue siendo una hipótesis, eso sí, bien fundamentada pero hipótesis al fin. Como reconoce el propio Fahlander, probablemente estas marcas tuvieron más de un significado, y no hay fuentes escritas de la época que lo confirmen sencillamente porque no existen.
